Diego Carlos protege el balón ante Correa durante el Atlético-Sevilla de LaLiga (Foto: AFP).
Diego Carlos protege el balón ante Correa durante el Atlético-Sevilla de LaLiga (Foto: AFP).

Muy fan de programar partidos cada 48 horas

Si quieren un final de torneo justo, nada más justo que poner en la balanza la solidez de las plantillas al completo, sin titulares ni suplentes
Por  9:58 h.

Andan empeñados los barandas del fútbol en que la temporada se acabe como Dios manda, en el césped, dicen, como si las 27 jornadas disputadas hasta el momento, dos tercios de la misma, se hubieran jugado en los antepalcos sorteando canapés y cervezas del antes, durante y después de consejeros y gañoteros en nómina. Y alguien ha puesto sobre la mesa, con toda la intención de pasarlo luego a la yerba, la posibilidad de que para hacer frente a todo lo que queda en el menor plazo posible lo suyo es jugar cada cuarenta y ocho horas, tres partidos cada seis días y sus correspondientes noches. En la asociación de jugadores, el tal Aganzo, más recordado por su grescas que por sus regates en el campo, ha torcido el gesto, pero sin miccionar fuera de tiesto.

Muy fan me he vuelto de esta opción, nada novedosa ni revolucionaria, pero perfecta para los calendarios de guerra. En la NBA la practican todas las temporadas de paz sin que ningún señorito se queje y en otros deportes, como el rugby a siete, no es que se juegue cada 48 horas, sino que lo hacen cada 24, y además disputando dos partidos, uno por la mañana y otro por la tarde, zurrándose de lo lindo en ambos. Si es por desgaste, a algún integrante de las plantillas balompédicas, sin señalar, le daría para jugar también otro encuentro al mediodía mientras apura el aperitivo.

Con plantillas con 25 jugadores y los equipos filiales de caladero donde pescar para completar el menú, sólo habría que adoptar algunas medidas protectoras para que la disputa de la competición cada 48 horas fuese realizable y segura. Prohibir repetir futbolistas de una a otra o restringir la participación a un cupo determinado o exigir el contar con unos cuantos canteranos, bien del filial o de los juveniles, en las formaciones iniciales. ¡Hasta se podría alinear al árbitro principal con un equipo y al del VAR con el otro! No funcionarían peor de lo que lo vienen haciendo hasta ahora.

Si quieren un final de torneo justo, nada más justo que poner en la balanza competitiva la solidez de las plantillas al completo, sin titulares ni suplentes. Ahí los quiero ver.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla