Koundé trata de marcharse de un rival durante el Osasuna-Sevilla (Foto: Serrano Arce).
Koundé trata de marcharse de un rival durante el Osasuna-Sevilla (Foto: Serrano Arce).

Koundé, alter ego del nuevo Sevilla

Algunos apuntan que una vez adquiera más experiencia, el zaguero parisino podría ser un sucesor de fábula de Fernando como mediocentro defensivo
Por  16:55 h.

Jules Koundé, añada parisina del 98, no supo de sus orígenes hasta los 16 años, cuando su padre le comunicó que tenía ADN de Benin, país del oeste africano en el que según los antropólogos nació el vudú. No está acreditado que el joven jugador sevillista echara mano de tan ancestral religión para captar la atención de su jefe, que no tocayo, Lopetegui (este -Julen- es Julián; aquel -Jules-, Julio), remiso a concederle galones de titular en el inicio de competición, pero no sería de extrañar que Mawu, la divinidad africana, intercediera por el chaval tras su flojo partido en Éibar. Hoy, tras unas actuaciones estupendas quebradas por una mala noche en el Reino de Navarra, el defensa no sólo ha esbozado su extraordinario potencial, sino que se ha convertido en una especie de alter ego del nuevo Sevilla. Hay similitudes de sobra. Como el equipo nervionense, el zaguero está en fase de formación, tiene los altibajos propios del novato, la calidad le compensa la falta de rodaje en una Liga que no es la suya, es un bosquejo de presente en el que se adivinan trazos firmes de lo que puede ser en el futuro y carece aún de la eficacia que le daría rotundidad a su desempeño.

El último partido del parisino nos permitió valorarlo como lateral derecho, una posición que no le es ajena, pero distinta a la que le hizo acreedor a la mirada de Monchi y al dinero desembolsado por él. No fueron muchos minutos, pero bastaron para ver en él a un defensor notable y a un atacante con un recorrido extraordinario. Si no fuese una herejía para la inquisición del sevillismo más talisbán, podría asegurarse que sube mejor la banda, centra con más precisión y tiene más recursos que don Jesús Navas, una leyenda ya para la familia rojiblanca del Sánchez-Pizjuán. Hay quien incluso apunta a que, una vez adquiera más experiencia, sería un buen sucesor de Fernando como mediocentro defensivo. Si mejora la concentración, rebaja sus niveles de suficiencia y se deja ver más en el pase en largo, acaso llegue el momento de vérsele desaprovechado como zaguero y haya que asignarle responsabilidades de más enjundia. Lo mismo que a este Sevilla, tercero en la clasificación.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla