Monchi tendrá que tomar decisiones difíciles de entender para los aficionados (Foto: RAÚL DOBLADO)
Monchi tendrá que tomar decisiones difíciles de entender para los aficionados (Foto: RAÚL DOBLADO)

La apuesta de Monchi por un Sevilla ‘olímpico’

Cabe interpretar que el director deportivo nervionense niega futuro futbolístico al tiki-taka, pese a que Lopetegui fue un usufructuario del mismo
Por  9:34 h.

A un par de días del inicio de la pretemporada, la primera plantilla de la segunda era de Monchi al frente de la dirección deportiva del Sevilla va bosquejándose. Cualquier diría que el de San Fernando se ha embriagado del espíritu olímpico, pues las incorporaciones realizadas hasta el momento, más la «carabina» israelí que le dejara Joaquín Caparrós, apuntan al lema de los cinco aros: «Citius, Altius, Fortius». Lo de «Citius» (más rápido) está por ver cronómetro en mano, pero los Diegos Carlos, De Jong, Jordan, Dabbur, y los jugadores que suenan para sumarse al proyecto, están sobrados de «altius» y de «fortius».

La evidencia de que Monchi está prestando especial atención al físico en la configuración del plantel viene a corroborar lo que se barruntaba: la definitiva desestimación del toque y retoque como fórmula para seguir progresando. Si las elecciones de Jorge Sampaoli y Eduardo Berizzo significaron en su día una vuelta de tuerca en busca de ese plus que ya el fútbol stajanovista de Unai Emery no podía dar, ahora se busca un regreso a los viejos tiempos, aquellos en los que la casta y coraje del himno primigenio tenían su extensión en los defensores del escudo en el césped.

Cabe interpretar también que el director deportivo sevillista se suma a la corriente futbolística europea que niega futuro al tiki-taka, pese a que el frente de la plantilla estará un usufructuario del mismo, por muy evolucionado que se quisiera ver su sistema. La elección del guipuzcoano es sensato pensar que se produjo no sólo como fruto de una reflexión personal de Monchi, sino también de un intercambio de pareceres con el nuevo responsable del banquillo y la convicción de que sería capaz de adaptarse a un nuevo modelo. Bien desengañado por la ineficacia del antiguo en su paso efímero por el Real Madrid, bien porque con la plantilla que se pondrá en sus manos sería una estupidez apostar por el barroco.

A partir del jueves, con el técnico de Asteazu ya con la batuta en la mano, iremos saliendo de dudas de qué Sevilla quiere Monchi y de si Lopetegui es capaz de servírselo. Agosto está ahí mismo y habrá mucho en cuerpo y alma que sincronizar.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla