Lucho García, en un entrenamiento con el primer equipo del Sevilla (Foto: Juan Flores)
Lucho García, en un entrenamiento con el primer equipo del Sevilla (Foto: Juan Flores)

La portería requiere certezas, no corazonadas

El problema con la lesión de Vaclik y la sanción de Soriano es coyuntural, sí, pero el de la portería blanca tiene ya años de vigencia
Por  13:45 h.

Vaclik es duda para el domingo. Juan Soriano no es duda, se autodescartó en Cornellá con su expulsión. Javi y Lucho, los chicos del filial, no son dudas, sino que las plantean. El rival es el Valencia, el partido crucial y los Rodrigo, Gameiro, Guedes, Mina, Parejo y compañía, tipos que de salirles las cosas aparecerían como Gangantúas a los ojos del inexperto huésped de los tres palos sevillistas. El problema de esta jornada es coyuntural, sí, pero el de la portería blanca tiene ya años de vigencia.
Se fue Palop, a Diego López lo reclamó Mourinho para hacerle la puñeta a Iker Casillas y el club se fijó en Beto Bastos para liderar la transición en la meta sevillista, el hogar de los Eizaguirre, Bustos, Superpaco, Buyo, Unzúe… El portugués tenía oficio y la edad justa para no entorpecer la progresión de quien, en 2013, a los 16 años, ya se consideraba futuro dueño del portal blanco: Juan Soriano, el niño prodigio del que todo el mundo hablaba y no sólo en Sevilla.
Había quien le auguraba a Soriano la titularidad del primer equipo con la mayoría de edad. No la tuvo siquiera en el filial, el último escalón que lo debía llevar a la cumbre. A la espera que rompiera el de Benacazón, se hizo añicos la figura de Sergio Rico y la sombra de este, David Soria, uno descargando ahora más arena que cal en el Fulham inglés, el otro reivindicando su valía y ayudando al Getafe a hacer historia. Soriano alcanzó la primera plantilla más por el descarte de los otros que como resultado de su trayectoria. Sus pocas actuaciones esta temporada han sembrado dudas.
El rumor en las últimas semanas abunda en que la dirección deportiva del triunvirato buscaba alguien que le hiciera competencia a Vaclik la próxima temporada. Con la llegada de Monchi, el gran valedor de Juan Soriano, por quien supeditó muchas decisiones referidas a la portería en su momento, es lógico pensar que se habrá producido un «impasse». Parece obvio que al canterano le vendría bien un hervor en cocina ajena y al Sevilla olvidarse en el futuro de condicionar el presente por simples corazonadas.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla