Pablo Machín (foto: EFE)
Pablo Machín (foto: EFE)

Líder y goleador como en los tiempos de don Helenio

Gocen los sevillistas esta Liga en la que los modestos quieren ser clase media, esta alcanzar a la aristocracia y la nobleza evitar la guillotina
Por  9:45 h.

Líderes. Lo andaba esperando a estas alturas de la vida liguera desde 2007 y le va a durar mínimo hasta el sábado 20, a la muy championera hora de las 20.45, cuando se enfrente al Barcelona del superviviente Messi, jornada a jornada en la brecha pese a sus circunloquios con los árbitros durante y al final de los partidos. El argentino, ido Cristiano, es al único al que los chicos de Velasco Carballo permiten unirse a la charla de sobremesa del gremio. Pues en el Nou Camp, con trece días de descanso de por medio, los sevillistas defenderán su derecho a superar el límite de velocidad sin ser cazados por los radares rivales. Los fijos y los móviles con que el destino ha salpicado los arcenes de LaLiga esta temporada.

Desde que Pablo Machín, hombre de letras a tenor de lo bien que se expresa, descubrió que 2 (Banega y El Mudo) más 2 (Yedder y Silva) son 5 (Vaclik), el equipo se ha encadenado a la victorias. No sólo eso, sino que, como desvelaba el compañero Miguel Ángel Chazarri, golea en la cima como no lo había hecho desde que Rosa Parks le negó el asiento en el autobús a un blanco y, con su detención, se inició el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos. Era 1955, aquí había otro Movimiento y en el Sevilla mandaban en el banquillo y en el campo, agárrense al Dinámico, Helenio Herrera y Juan Arza Iñigo.

Andan de fiesta por Nervión cuando todo parecía condenarlos a la depre. Todo es: cuatro bajas por lesiones de larga duración de gente importante, bajo rendimiento de los llamados a sustituirlos, escasa aportación de los fichajes, parco fondo de armario, dudas acerca de la adecuación del plantel al sistema del técnico, problemas ante el gol, fragilidad defensiva, guerra accionarial, divorcio de la afición con la presidencia, derrota ante el eterno. Al final, todo ha sido nada, como ya nos asegurara José Hierro.

No siempre Vaclik va a impedir que los rivales se adelanten en el marcador, Banega y el Mudo tener el día, los arietes pescar con cualquier señuelo. Gocen los sevillistas esta Liga 18/19 en la que los modestos quieren ser clase media, esta alcanzar a la aristocracia y la nobleza evitar la guillotina de los resultados.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla