Joaquín Caparós y Lorenzo Serra Ferrer son los entrenadores que más derbis han disputado
Joaquín Caparós y Lorenzo Serra Ferrer son los entrenadores que más derbis han disputado

En los aciertos y en los errores, de los nuestros

Raro es encontrar en el fútbol actual, tan marcado por la filosofía mercenaria, un incardinamiento como el de Serra y Caparrós con Betis y Sevilla
Por  15:50 h.

A Lorenzo le hierve la sangre verde; a Joaquín, la roja. Al balear, desde mediados de los años 90, cuando, proveniente de su Mallorca natal, quedó cautivado por lo que representaba el Real Betis y su gente; el utrerano, desde su cuna, de la que su padre lo sacaba para ir a Nervión. Raro es encontrar en el fútbol actual, tan marcado por la filosofía mercenaria, un incardinamiento de cuerpo y alma con los escudos de nuestros clubes como el que en cada una de sus acciones y de sus palabras dejan traslucir ambos.

El sábado volverán a encontrarse en el Sánchez-Pizjuán 14 años, 3 meses y 22 días después de la primera y única vez que coincidieron en la banda del estadio sevillista. En esta ocasión, a diferencia de lo que ocurrió en la primera vuelta de la actual temporada, Caparrós estará a ras de césped y Serra Ferrer en el palco.

En los últimos días ambos han adquirido protagonismo. Uno, explicando el derbi de la liga social que están jugando en su interior los glóbulos blancos y los coloraos, amén de sumar su noveno punto de 12; el otro, zanjando los dimes y diretes en torno a su persona y a su relación con Quique Setién tras un tiempo sin hacerse oír. Un protagonismo casi anecdótico si lo comparamos con el notorio peso que los dos van a tener en el partido de pasado mañana como muñidores de las plantillas y, en el caso del sevillista, como bombero del fuego que él mismo ayudó a prender en parte durante su corta estancia en los despachos. El verdiblanco no ha tenido necesidad de ello: es Setién con el traje ignífugo que él le proporciona y le mantiene quien hace frente a las llamas.

No van a encontrar Betis y Sevilla dos profesionales a los que les vayan a doler más los errores. Les pellizcan en sus entrañas como si fueran un asunto familiar. Traslució el otro día cuando Serra reconoció el error que supuso dejar ir a Sanabria sin haber atado antes a su sustituto. O el mea culpa que se colige del aval de Caparrós a la destitución de Machín. Enemigos en la hierba en la 2004-05, piña en el Real Mallorca del 2011, rivales de nuevo hoy, de los nuestros ya para siempre.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla