Pablo Machín
Pablo Machín

Machín, de técnico capaz a profesional desbordado

La sustitución del soriano por Caparrós, Marchena y Gallardo se presenta como una solución sensata, pero cualquiera diría que es un castigo
Por  10:00 h.

Pablo Machín es ya un breve apunte en la historia del Sevilla Fútbol Club. La bochornosa eliminatoria contra el Slavia, unida a la caída libre en la Liga, apenas mitigada por la victoria sobre la Real el domingo pasado, lo dejó sin crédito ante el Consejo de Administración. Tampoco lo tenía ya entre los aficionados, cansados de esperar una reacción del equipo en los compromisos foráneos y preocupada por el cariz que empezaban a tener los disputados en Nervión. Se le pedían soluciones al soriano y él no las tenía. Por desconocidas, por inexistentes, por imposibles. Quien demostrara tantísima capacidad para sortear obstáculos e infortunios en el temprano inicio de la competición pareció en las últimas semanas un profesional desbordado.

Le sustituyen Joaquín Caparrós, Carlos Marchena y Paco Gallardo. Se presenta como una solución sensata, pero cualquiera diría que es un castigo: «¿No son los que eligieron al entrenador y ficharon a los jugadores? Pues ahora tienen la oportunidad de demostrar que los equivocados no eran ellos». No habrá sido así, habrá pesado más la necesidad de no hipotecar el futuro banquillo del club, pero de cualquier forma quienes avalaron la bondad de la plantilla deben pechar ahora con el marrón.

No hizo mención en su despedida Machín (caballerosa, pero insustancial; dolida, mas sin recriminaciones) a la incongruente confección de la plantilla para el sistema de emplea. No le trajeron lo que necesitaba, ni en verano ni en invierno, por más que lo existente fuera suficiente para no encadenar ridículos. La responsabilidad hay que achacársela al Consejo y a sus ejecutivos, incapaces de firmar a un director deportivo contrastado en su momento. Ni Caparrós quería serlo ni Marchena ni Gallardo lo eran ni el sentimiento es garantía de éxito. Si alguien preguntó qué podía salir mal, el tiempo le ha contestado que casi todo.

En unas horas, Ramón Rodríguez Verdejo debe permitir que Monchi vuelva al puesto que nunca debió abandonar. Aventuramos el martes que sólo lo haría emancipado. Erramos. Está dispuesto a volver al hogar con papá, mamá y hasta la suegra. Gran noticia para el sevillismo.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla