Monchi hace un gesto con su mano derecha durante su presentación (Foto: Manuel Gómez/ABC)
Monchi hace un gesto con su mano derecha durante su presentación (Foto: Manuel Gómez/ABC)

Monchi, en casa, sin lágrimas y mucho más profesional

Está muy bien que te hierva la sangre, pero es mejor tener conocimientos. A él sólo se le pide acertar muchas más veces que errar. Lo otro, para los humanos
Por  10:19 h.

Monchi ha vuelto. Y yo me como el papel, el fabricado con todos sus avíos de celulosa y el digital, con sus bits como garbanzos gordos zamoranos, en el que expresé por escrito mi convicción de que no lo haría estando en casa papá y mamá, sino emancipado, esto es con los nuevos dueños, si es que llegan, y no con los actuales. Lo peor es que he perdido además una fuente hasta ahora creíble, que me aseguraba que la vuelta era imposible porque Ramón Rodríguez Verdejo había jurado al irse que con José Castro en la presidencia no regresaría y porque el de San Fernando tenía ofertas irrechazables.

Pues ha vuelto con el mismo presidente que había y sin reconciliación posible de este con los Del Nido, esto es, como siempre, y confesando que siendo buena la oferta del Arsenal no se podía comparar a la del Sevilla. Mucha guita, aparte de la apelación al sentimiento, ha debido ponerle encima de la mesa el presidente para superar la proposición del jefe de Unai Emery, Stan Kroenke, el yanqui dueño también de los Colorado Rapids. Hasta el color bilardiano parecía predestinarlo a vivir en Londres.

La noticia no puede ser mejor para el sevillismo en momentos de zozobra como el actual. El club se mantuvo en la cresta de la ola unos meses gracias a la inercia que procuró su trabajo presampaoli, pero quienes le sucedieron en el cargo fueron devaluando el plantel con sus malas elecciones. No va a tener que comenzar de cero como cuando Roberto Alés, la ausencia más significativa en su segunda época, le dio los galones de la dirección deportiva, pero se queden o no algunos jugadores básicos, parece obvio que deberá realizar una profunda remodelación del plantel en verano. Y decidir primero la filosofía del nuevo proyecto y luego el técnico encargado de liderarla.

Quien esperara ayer una comparecencia lacrimógena se equivocó. Monchi huyó de ella. Se expresó con criterios profesionales en el regreso a su casa. Y es al profesional al que la afición, de forma mayoritaria, le rogó la vuelta tras abandonar la Roma. Está muy bien que te hierva la sangre, pero es mejor tener conocimientos. A él sólo se le pide que haga lo que sabe, acertar muchas más veces que errar. Lo otro, para los humanos.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla