Chicharito, junto a Monchi y Castro (foto: Manuel Gómez)
Chicharito, junto a Monchi y Castro (foto: Manuel Gómez)

Monchi se ha ganado hasta el último céntimo

Agresivo, no, sino violento, es acabar con casi cualquier vestigio no sólo de sus antecesores sino de él mismo en su desgana, que rima con Arana
Por  14:12 h.

Cuando Ramón Rodríguez Verdejo, «Monchi» de atajo futbolístico, dijo sentirse cansado y necesitado de cambiar de aires, Pepe Castro, sin más atajos que los que le llevan más rápido a Utrera, le ofreció ficha de goleador de postín, que de portero no habría llegado a tanto. No sólo eso, sino que recuerdo haber oído confesar al mandatario hasta dónde le había llegado el miedo a la «espantá» de su director deportivo: ofertarle un porcentaje sobre las plusvalías generadas por sus fichajes.

Dos años después, superviviente del circo romano, el de San Fernando regresó. Desconozco si su frustrada aventura italiana rebajó su caché o si el presidente, ante la evidente brecha en la línea de flotación del barco, le volvió a ofrecer fijo, variables y propinas propias de superfigura. Sea como fuere, este verano Monchi se ha ganado hasta el último céntimo.

Más de cuarenta operaciones ha llevado adelante la dirección deportiva desde la primera incorporación, la del brasileño Diego Carlos procedente del Nantes, a la última salida, la del danés Simon Kjaer con destino al bendito Atalanta bergamasco. Una prueba palmaria de lo mal que se había hecho antes a su juicio y de lo importante que resultaba usar a fondo el bisturí. Ayer, Monchi confesaba que el plan de actuación ideado era muy agresivo, pero en realidad ha sido violento. Porque violento es, casi cruento, acabar con casi todos los vestigios no sólo de sus antecesores sino de él mismo cuando le podía ya la desgana, que rima con Arana.

Le ha faltado dinero al director deportivo para haber completado su faraónica obra. Y eso que se ha gastado 150 millones de euros. En su comparecencia ante los medios en la presentación del mexicano Chicharito reconoció que se habían quedado cosas por hacer. Creo alinearme con la mayoría de los aficionados si me falta en la plantilla un delantero centro de esos que siempre se sacó de la chistera para asombro del personal. Un tipo aún joven, sin explotar, con pasado dudoso y futuro que sólo él paladeaba masticando el «big data» a la sal. Sobran nombres como ejemplos. Lucen como medallas en la solapa de su chaqueta. ¿Y a usted, quién le falta?

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla