Monchi, en el aeropuerto de San Pablo (foto: J. M. Serrano)
Monchi, en el aeropuerto de San Pablo (foto: J. M. Serrano)

Monchi sólo volverá emancipado, sin papá ni mamá

Si en lo económico su gestión en la Roma fue sobresaliente, en lo deportivo el equipo se degradó, cuando estaba a vuelta de tuerca de pelear por la Liga
Por  9:24 h.

A Monchi lo han echado de la Roma. A Ramón Rodríguez Verdejo, no. Nunca se fue de Sevilla y del Sevilla. Dejó de estar en cuerpo, pero no en alma, por otras personas, por otras guerras que no eran las suyas, también por orgullo y por algo de vanidad, por esa duda que asalta al profesional en algún momento de si sería capaz de hacerlo mejor en un sitio ajeno a la empresa familiar.

Las mismas razones que lo impelieron a irse, impiden a buen seguro su regreso aquí y ahora, por más que todo el mundo estime, él el primero, que su sitio está en Nervión y no en Coliseos romanos llenos de leones ultras o frente a un ventanal en una oficina de Londres con la bombilla siempre encendida a falta de luz. La del sol y la que te ilumina por dentro.

Le reprochan a Monchi en Roma el haber atendido más a la cuenta corriente del dueño de la Associazione Sportiva que a proyectar un equipo campeón. Ochenta kilos le ha dejado en la buchaca al norteamericano Pallota entre lo vendido (Salah y Allison, nada menos) y lo fichado. Y más que ingresará si la gente joven firmada, como los Zaniolo, Pellegrini o Kluivert junior, cuajan. El primero ya multiplica por 20 su valor y el segundo anda en ello. El tercero, de momento, se deprecia. Pero si en lo económico su gestión fue sobresaliente, en lo deportivo el equipo se ha degradado en relación con el que de la mano de Luciano Spaletti se postulaba para el título. Sólo le faltaba una vuelta de tuerca. La goleada copera ante la Fiorentina (7-1), la eliminación de la Champions a pies del Oporto, la distancia en Liga con el líder y el enfrentamiento con los biris romanos, terminaron por arrojarlo a brazos del fracaso.

Ahora se habla de que el Arsenal lo quiere junto a Unai Emery, como si segundas partes fueran buenas, que en el caso del hondabitarra lo fueron, tras tirar los primeros tiempos de sus partidos. Puede ser. Pero nadie duda de que una vez las acciones cambien de manos en el Sevilla, sean chinas o yanquis o árabes quienes las acojan, Monchi volverá. Será la forma de los nuevos dueños de ganarse la confianza de la clientela y para Ramón Rodríguez Verdejo de regresar al hogar futbolístico, pero ya emancipado, sin papá ni mamá.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla