Nacional y de la casa

Por  21:59 h.

La excelente campaña que Alejandro Alfaro está realizando en Tenerife, unido a la eclosión este año del argentino Perotti, la consolidación de Capel o el estrellato “sostenible” de Jesús Navas viene a poner de relieve la gran actividad productora de la cantera sevillista, esta vez de hombres de formación ofensiva cuando por lo general siempre brilló más por darle al fútbol nacional excelentes defensas. Y curiosamente esa explosión de calidad de la fábrica de la carretera de Utrera contrasta con el poco peso específico del jugador nacional en el plantel nervionense, mitad porque en su día faltó vista para ver la progresión de algunos futbolistas patrios, mitad porque al elevar la calidad de las incorporaciones estas se hacían más caras si tenían denominación de origen española.

Un caso curioso de efectividad sin premio es el de Alfaro, un jugador que nunca defraudó cuando jugó con el primer equipo pero al que se le echaba en falta algo de carisma para consolidarse en él. Acaso confundimos todos carisma con minutos, porque en el Tenerife, bien es cierto que en Segunda división, se está convirtiendo en uno de los mejores puntas de la categoría y en un jugador deseado por clubes de Primera que como Getafe, Almería o Sporting sí apuestan por el fútbol nacional cuando éste es un melón por calar.

No sé yo si Alfaro triunfaría en el Sevilla de tener minutos. Me temo que nos vamos a quedar con las ganas de saberlo. Primero porque tiene por delante a Kanouté, que son palabras y cuerpo mayores, y después porque aunque su momento dulce alentaría la oportunidad, el club tiene que intentar desesperadamente rescatar al costamarfileño Koné, que costó doce millones de euros y que entre desidias y lesiones ha rendido por cero. No lo tiene claro el onubense. Lo mejor para él será buscarse la vida fuera si Jiménez, que no es sospechoso de no darle cancha a la cantera, no le asegura minutos la próxima temporada. Y no los de la basura.

Redacción

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