Pablo Machín, durante el Sevilla-Real Madrid
Pablo Machín, durante el Sevilla-Real Madrid

El resucitador que lo resucite mal resucitador será

El Sevilla no puede resignarse a salir del césped del Bernabéu por detrás del Real Madrid en la clasificación cuando entrará en él por delante
Por  9:48 h.

Convengamos que el Real Madrid estaba un poquito mejor que muerto antes de visitar el Benito Villamarín. Reconozcamos que el Athletic de Bilbao se encontraba la pasada jornada para que le administraran el viático. Nunca agradecerán bastante ambos las técnicas resucitadoras de Betis y Sevilla. Fue llegar, hacerles ambos el boca a boca, y lograr que los enfermos salieran listos para correr una media maratón. Entera pueden recorrerla los madridistas si al Sevilla le da hoy, como es ya tradición, por saltar al Santiago Bernabéu acobardado, pusilánime, sin el reloj en hora, como resignado a salir del césped por detrás de su rival en la clasificación cuando entrará en él por delante.

El actual nivel de los madridistas asusta. A sus seguidores. Lo pudimos comprobar hace una semana al final de Palmera. El peor Real Madrid en muchos años. En parte por la epidemia de bajas que sufre, en parte por no haber hecho equipo, lo que resta porque del «siiiiuu» de Cristiano ha pasado al «diu» del difunto Eugenio, versión Bale. Solari recuperará al francés Benzema, al que ha sacado de la antesala del quirófano aún a riesgo de dejarlo manco, y dicen que la lesión de Kelyor Navas, «El Tico», le ha solucionado un problema porque así podrá alinear al que encaja goles en lugar del que los salva (porque es mejor o porque no juega en la Liga, quién sabe), y así agradar al palco.

La semana en sevillista estuvo entretenida con el debut de Munir, la presentación de Wober, el fichaje de Dabbur y el patinaje sin hielo de Caparrós, pero lo importante es que hoy hable el Mudo y lo entiendan los demás, algo no necesariamente comparable a un milagro. No carburan fuera los de Pablo Machín en las últimas jornadas. Le falta frescura al equipo y aunque se empiezan a sumar jugadores a la causa, no aportan lo de los habituales en su mejor estado de forma.

Cada vez resulta más necesario que los profesionales se amparen en el grupo y no confíen tanto en el «yo», so pena de acabar psicoanalizados por la grada, muy dada a las camisas de fuerza. Y la semana próxima, a repetir «final» copera con el Barcelona. Normal: para tutearse con los grandes hay que citarse con ellos a menudo.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla