Sarabia celebra uno de sus goles en el Sevilla-Huesca (AFP)
Sarabia celebra uno de sus goles en el Sevilla-Huesca (AFP)

Sarabia, el Bergara titular del siglo XXI

El jugador sevillista ya acumula trece goles en la presente temporada
Por  9:24 h.

TRES meses de competición y Pablo Sarabia García ya ha batido su récord goleador en una temporada. Trece tantos lleva (uno más que Messi, se apresuran a matizar sus panegirístas) aquel chaval de Boadilla que convenció a los responsables del San Estanislao de Kotska, el colegio en el que estudiaba siendo juvenil del Real Madrid, para que le cambiaran el horario de las clases y poder entrenar con el Castilla en una campaña, la 2010-11, en la que acabaría sustituyendo al mismísimo Cristiano Ronaldo en un partido de Champions.

Hoy el portugués luce tabletas en Turín y el madrileño, por fin, goza de la titularidad indiscutible en el Sevilla; por fin, no porque no la consiguiera en ejercicios pasados, sino por acceder a ella sin ser cuestionado. Machín le ha dado desde el principio los galones que tuvo que ganarse a pulso por la desconfianza de Sampaoli, Berizzo y Montella.

Si por la bocana de vestuarios no apareciera el 17 desde el inicio de los partidos, la grada exigiría su ingreso en el césped como hizo en los 70 con Daniel Bergara, aquel socio de Baby Acosta al que rezaba el sevillismo en el Sánchez-Pizjuán cuando se necesitaba un gol salvador. Muchas cosas de Sarabia nos recuerdan al uruguayo: no era especialmente hábil en la recepción del balón, no acertaba a resolver bien todos los contragolpes y su regate no pasaba de aseado, pero no escatimaba sacrificios, siempre estaba colocado en el sitio perfecto ante la puerta rival y sus remates llevaban mucho veneno. Lo que Bergara hacía con frecuencia saliendo del banquillo hasta fraguar en leyenda, lo ejecuta Sarabia en cualquier momento del partido para acercarse a mito.

Fui, lo reconozco, escéptico en cuanto a la conveniencia de renovarlo percibiendo lo que desea, no otra cosa que ser de los mejor servidos de pasta al dente, pero lo cierto es que sea cual sea la cantidad a pagarle resultará barato. No sólo porque fichar ahora a un tipo con tanto gol se va a los 40 millones de euros, sino porque aún pagando mucho más caras sus dianas y asistencias en el futuro, sus prestaciones presentes y pasadas casi las han amortizado ya. Estírense, ahora que encima le late el escudo.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla