Caparrós, Castro y Machín, en las instalaciones del Villaitana de Benidorm, donde el Sevilla se ha concentrado
Caparrós, Castro y Machín, en las instalaciones del Villaitana de Benidorm, donde el Sevilla se ha concentrado

Sevilla FC: todo llega (o no), pero no tiene por qué ser mañana

Hay tantas ganas de dar la noticia, creérsela o actuar contra ella, que se ve la bola volando antes de pegarle y, en realidad, reposa a nuestros pies
Por  13:37 h.

Es común entre los jugadores de golf amateur la pifia en el golpeo de la bola. La razón de que esta salga gateando como si le hubieran dado un coscorrón, corta como si se hubiese vuelto cuadrada, curva como la cabeza de un cáncamo o que simplemente no salga (dícese de aquella que permanece quieta en el césped mientras el golfista se convierte en un ocho), la culpa de eso en la mayoría de las ocasiones es que se incumple un precepto de primero de golf: no perder nunca de vista la bola hasta después de ser golpeada. Ocurre que queremos verla lejos antes siquiera de impactarla y eso nos lleva a la tragedia. Lo mismo nos ocurre a los periodistas deportivos y a los aficionados e incluso a más de un dirigente futbolístico con algunos acontecimientos. Ni Caleta-Car pasó reconocimiento físico ayer con el Olímpico de Marsella, ni se ha producido la venta de acciones a un grupo extranjero que durante meses se ha venido avisando como inminente, ni Nzonzi se ha declarado en rebeldía, ni Pablo Machín está tan tranquilo con lo que tiene a ocho días de debutar en Europa por mucho que se diga. Hay tantas ganas de dar la noticia, creérsela, actuar contra ella o ver feliz al entrenador, que se ve la bola volando antes de pegarle y, en realidad, reposa a nuestros pies.

Todo lo comentado es posible que llegue a producirse, pero no tiene por qué ser mañana y desde luego no lo fue ayer, ni anteayer ni el otro, como se avisó que se produciría. Las cosas del fútbol giran muchos grados en sólo un instante. El Sevilla aprovecha la preferencia del defensa croata para estirarse un poco y pagar lo que el Salzburgo quiere por él, las conversaciones con los inversores extranjeros tardan lo que una comisión investigadora política, llega una oferta por el centrocampista campeón del mundo que satisface a todos y a Machín le presentan a tres refuerzos el mismo día y aquí nadie se acuerda del fin del mundo anunciado, eso especialmente para quienes consideran que es mejor continuar con la inestabilidad actual que con la presencia en el accionariado de un grupo económico fuerte, ambicioso y experto, aunque foráneo, como el que aseguran ambiciona el club sevillista.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla