Dabbur anota el 0-1 en el Dudelange-Sevilla (AFP)
Dabbur anota el 0-1 en el Dudelange-Sevilla (AFP)

Munas Dabbur, un desamor a primera vista

El israelí se va harto de ser carne de descarte, de devorador de pipas en la grada, de eterno postulante a las migajas de los minutos basura
Por  9:43 h.

Munas Dabbur se marchó a Alemania proclamando que será sevillista hasta la muerte, una forma elegante de decir adiós al club tras su efímero y frustrante paso por él. Que Julen Lopetegui declarara ayer que el delantero se ha ido justo cuando iba a ser más protagonista, es de difícil calificación: a unos les sonará a broma, a otros a choteo, a los más a fórmula de compromiso, a los menos a verdad verdadera. Y es que el donostiarra no tuvo tiempo de darle una oportunidad al hombre desde julio, cuando, según me cuentan, torció ya el gesto al ver como se desempeñaba en los entrenamientos el ex goleador del Red Bull Salzburgo. A eso se llama desamor a primera vista.

Se va el israelí sin que sepamos si es bueno o malo, sin tener elementos de juicio para valorar si hubiera triunfado o no en la competición española, sin que la afición haya podido apreciar algún jirón de lo que vio en él Joaquín Caparrós para, en lo que parecía su mejor gestión junto al fichaje de Thomas Vaclik de su corta etapa como director deportivo, firmarlo como gran oportunidad de mercado en el mercado de invierno de la pasada campaña. Se va harto de ser carne de descarte, de comedor de pipas en la grada los días de partido, de eterno postulante a las migajas de los minutos basura.

Resulta incomprensible que el entrenador no le haya dado más que 24 minutos de juego en la Liga. Se explicaría su ostracismo si sus compañeros de vanguardia se hubieran salido en la tabla de goleadores, pero habiendo fracasado todos ellos como referencia anotadora del plantel, no se explica que el responsable del banquillo lo orillara de continuo. No por él, sino por el equipo que, sobre todo en casa, necesitó, necesita y necesitará un jugador de las características que, al menos sobre el papel, ya que no pudieron testarse en el césped, detentaba el de Nazareth.

Pronto se desentrañará el misterio del delantero del gusto de Lopetegui que sustituirá a Dabbur. Apuesten a que, como De Jong, tendrá todos los minutos necesarios para convencer al sevillismo. Esta vez, esperemos, a diferencia del holandés, de lo resolutivo que es.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla