Leo Messi celebra el gol que le marcó al Sevilla (Foto: AFP)
Leo Messi celebra el gol que le marcó al Sevilla (Foto: AFP)

Mejor el coronavirus que Messi y González juntos

El jugador argentino le marca siempre al Sevilla, mientras con el árbitro leonés no gana desde que Trajano opositaba a emperador de Roma
Por  9:09 h.

No sé yo a quién le teme más Julen Lopetegui, si al coronavirus o a Messi y a González González juntos. El primero le marca siempre al Sevilla, da igual la estación del año y el día del santo que se celebre y al que se le rece, mientras con el árbitro leonés no gana desde que Trajano opositaba a emperador de Roma (este año siempre en Nervión y ante contrarios chachis, Athletic y Atlético, qué minucioso uso del big-data por el Comité). Los dos van a ser protagonistas mañana noche en el Sánchez-Pizjuán, junto, esperemos, los quince minutos finales del partido, ese tramo tras el refrigerio que le corta la digestión a los sevillistas. A los que están en el césped y a los que se comen los codos en las casas, los bares y los tugurios varios.

Y el caso es que pocos Barcelonas tan bizcochables se van a encontrar los nervionenses como el que rinde mañana visita al Ramón Sánchez-Pizjuán. Lo pudieron ver el martes. Bostezaban hasta los muñequitos digitales de la tele por el juego de los de Setién. Suerte para el cántabro que el Leganés no acierta así le pongan la portería de bandera a bandera, porque en los primeros quince minutos los de Aguirre tuvieron tantas oportunidades como excusas pone Quique en las ruedas de prensa.

Tan mal lo pasó para cerrar el marcador, que Martínez Munuera hubo de intervenir. Piscinazo de Messi desoyendo las instrucciones de Fernando Simón y fusilamiento a Cuéllar. El árbitro valenciano, siempre presto a echar una mano a la grandeza de España (recuerden aquel gol anulado a De Jong en el Bernabéu), se hizo merecedor al «Premio al Quite de la Jornada» por su oportuna acción.

Los líderes se van a encontrar a un rival sólido en lo táctico, tacaño en la asunción del riesgo y titubeante en defensa durante el tramo final de los partidos. En Valencia perdió el tiempo bailoteando en el centro del campo ante un rival con los brazos caídos y terminó pidiendo la hora, los minutos y los segundos. No se entiende que en situaciones de superioridad o con espacios para atacar se retrase el balón o se maree, en vez de encarar el huerto rival. Y si se llega con vida al último cuarto de hora, ya puede Julen acertar con los cambios.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla