Encuentro de la Bundesliga entre el Borussia Dortmund y el Schalke 04 (Foto: Reuters).
Encuentro de la Bundesliga entre el Borussia Dortmund y el Schalke 04 (Foto: Reuters).

¡Viva el fútbol!, aunque sea sin guarnición

Helenio Herrera, uno de los grandes entrenadores de la historia, se pasaba las tardes en Mataslacañas viendo jugar a los chavales en la arena
Por  9:15 h.

Helenio Herrera Gavilán, bonaerense de cuna, marroquí de crianza, discreto futbolista francés y excelso entrenador italoespañol, veraneaba en Matalascañas. Y allí, quien consiguiera dos Copas de Europa, una Intercontinental y tres títulos ligueros con el Inter de Milán, el que ganó dos Ligas con el Atlético de Madrid y el Barcelona, quien forjara un Sevilla temible, pasaba las tardes de jubilación presenciando partidos de chavales en la arena hasta que el sol se despedía. No necesitaba un estadio, ni miles de aficionados, ni jugadores millonarios, ni equipaciones relucientes para ser feliz. Le bastaba tipos en bañador con ganas de pasarlo bien y un balón por medio con el que pudieran gambetear, tirar caños, hacer rabonas, ensayar disparos, marcar goles. A don Helenio le gustaba el fútbol.

Este fin de semana, Occidente ha visto como se reanudaba la competición futbolística en Alemania con la disputa de la jornada 26 de la Bundesliga. Y las redes sociales, convertidas en gradas, han hervido con las opiniones de quienes consideran una estafa el fútbol sin público, de aquellos que reniegan del balón sin el calor de los aficionados, de los que necesitan la guarnición de los gritos de ánimo, de los cánticos, de las protestas, para devorar el plato principal que sirven los profesionales sobre el césped, en el picnic futbolístico semanal.

Uno, que de adolescente se veía un domingo en solitario tres partidos de la local (¡ay, Piscinas Sevilla, Marqués del Contadero, San Juan Bosco…!), otro en el Pizjuán o en el Villamarín y el de las ocho de la tarde en la televisión, lo prefiere crudo. Separado del gentío en la grada, sin sonido (me sobra con mi opinión) en la televisión.

El Borussia Dortmund-Schalke del sábado lo disfruté como si fuese un partido estelar de la Liga española. No necesito reconocer a Messi en la pantalla para valorar el toque exquisito a gol de Haaland, ni saber el nombre de quien juega en el lugar de Banega o Canales en el Dortmund para celebrar su pase de gol. Resulta triste, sí, ver las gradas vacías, pero las prefiero así si a cambio puedo gozar de un taconazo, un desborde, una pared, una gran parada o una cagada arbitral. ¡Viva el fútbol!

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla