Los jugadores del Sevilla FC escuchan una charla de Pablo Machín
Los jugadores del Sevilla FC escuchan una charla de Pablo Machín

Tiembla, Europa, ahora duplicamos la apuesta

El errático comportamiento del equipo en LaLiga ha enrarecido el ambiente en el sevillismo, algo de lo que no se salvaron técnicos, ejecutivos y consejeros ni siquiera durante el decenio prodigioso
Por  9:40 h.

Hace 36 años, Betis y Sevilla, Sevilla y Betis, rojos y verdes y viceversa, uno y otro, ambos, da igual el orden (¡Dios mío, espero que esto sea suficiente para no despertar susceptibilidad alguna, ninguna, nunca!), decía que en el 82 del siglo anterior, nuestros equipos disputaron por primera vez juntos un torneo europeo. Hoy, cuando en Nervión y en El Pireo el lituano Gediminas Mazeika y el polaco Daniel Stefanski (silbatos color negro y amarillo en sus labios habitualmente, no se preocupen) den el pitido inicial del primer partido de la fase de grupos de la Liga Europa, será la quinta vez que coincidan en torneos continentales. En esta edición, sólo Londres, Estambul y Glasgow pueden enorgullecerse de tener a dos de sus equipos en la competición. Celebrémoslo también nosotros, joé.

El primero en debutar será el Sevilla, anfitrión del Standard de Lieja a las siete de la tarde en todos los relojes. Partido tan perfecto para desterrar temores como para duplicar la dosis de ansiolíticos, en función de lo que ocurra. El errático comportamiento del equipo en LaLiga, que no en el continente, ha enrarecido el ambiente en el sevillismo, algo de lo que no se salvaron técnicos, ejecutivos y consejeros ni siquiera durante el decenio prodigioso. El sentido común pide tener paciencia; el inusual también, pero menos, y el sinsentido sirve de escofinas con las que afilar las uñas y las voces contra el palco, ahora que en el sueldo entra también escuchar al coro de los Niños Cantores de Gol Norte.

Será por el punto más que tiene en la clasificación, porque todos los días son San Lorenzo o porque el bético ha sido optimista hasta en sus días más pesimistas, las sonrisas abundan al final de la Palmera. Su Betis se estrena en el torneo europeo esta temporada en la cuna de la civilización europea, Grecia. Luego llegarán los seguidores del Olimpiacos y la convertirán en el centro mundial del incivismo continental, pero es otra historia. Anda la afición eufórica con el plantel que se ha formado, las sensaciones del equipo, el juego que propone y la ambición que se exhibe. Para la felicidad absoluta, en Pireo hará falta también esa cosa llamada gol.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla