Monchi y José Castro, en la junta de accionistas (Foto: JUAN FLORES)
Monchi y José Castro, en la junta de accionistas (Foto: JUAN FLORES)

Todos pendientes de la jugada de póker de Monchi

El director deportivo le ha hecho un lifting a su ilusión, de nuevo con la tersura de hace 14 años, cuando el Sevilla despegó internacionalmente
Por  16:43 h.

El discurso de Monchi, al que su estancia en Roma ha acentuado su espíritu gladiador, solapó todo el contenido de la Junta de Accionistas del Sevilla. Nadie recuerda otra cosa que las palabras de exaltación del director general deportivo, que no sólo “engoriló” al personal sino que evitó preguntas incómodas de los críticos con algunos aspectos de su gestión y del consejo, cuyo plan quinquenal, esbozado al modo del Partido Comunista Soviético de sus buenos tiempos, ya habrá tiempo de valorar cuando los hechos sucedan a las palabras. Fue hábil Ramón Rodríguez Verdejo al desviar la atención a su campo, el único que en verdad interesa a la gente, entre otras cosas porque otros, como la asignación anual que se reservan los miembros del Consejo sí o sí (o también), es algo que podrá gustar más o menos, pero lo que no tiene es remedio. Mandan las acciones y quienes desembolsaron dinero para adquirirlas.

Monchi, cuyo regreso al club rojiblanco se convirtió en una de las grandes noticias del Sevilla en 2019 junto a las luctuosas de los fallecimientos de Roberto Alés y José Antonio Reyes, le ha hecho un lifting a su ilusión, ahora de nuevo con la tersura de hace 14 años, cuando de la mano de Juande Ramos y con una plantilla excepcional de su autoría, la entidad de Nervión despegó internacionalmente. Juega con ventaja: él sabe lo que puede conseguir en el mercado de invierno para redoblar las posibilidades de un equipo que aún con notables carencias ofensivas está peleando arriba de la tabla.

No habrá cara nueva alguna en el duelo de mañana contra el Athletic, el primer rival de 2020, el último de la primera vuelta liguera. La rumorología lo mismo coloca en Sevilla al clásico jugador rebotado de mil sitios que luego puede resurgir como ave fénix en Eduardo Dato, que abre las carnes al sevillismo anunciando la marcha de algún futbolista especialmente carismático.

Lo cierto es que mañana jugarán De Jong y diez más y que el descarte de naipes y la recepción de otros aun tardará. Monchi tiene desde hace tiempo ya cara de póker y todo el mundo sabe que en la modalidad de “tapado” nadie le supera.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla