Once del Sevilla FC ante el Getafe. Foto: LaLiga
Once del Sevilla FC ante el Getafe. Foto: LaLiga

El Turnitin confirmó el plagio de la pasada temporada

El jueves, ante el Standard de Lieja, se debería ya de ver la mano de Pablo Machín. Y, mejor aún, la cabeza y los pies de los jugadores
Por  12:16 h.

Puestos a jugar mal, lo suyo es hacerlo lo peor posible, sin nada que salvar, para no animar a nadie a zurcirlo, como el rotito en el calcetín. Frente al Getafe, el Sevilla hizo un partido para cogerlo entre índice y dedo gordo, extender el brazo alejando el hedor y tirarlo en el contenedor más cercano. Es lo que pasa cuando se rompe la cadena del frío.

El producto estaba fresco el día del Rayo, se pudo ingerir frente al Villarreal, empezó a oler mal ante el Betis y se mostró absolutamente putrefacto contra el Getafe. Sólo cabe cocinarlo de nuevo, con los mismos ingredientes, pero de distinta forma, porque a la plaza de abastos sólo se podrá volver en enero.

La cantidad de información que recogió Pablo Machín en la noche del domingo fue extraordinaria. Sólo se necesitó pasarle una vez el Turnitin futbolístico para confirmar el plagio de todos los vicios posibles de la pasada temporada: una defensa descompuesta, un centro del campo incapaz de contener al rival, una delantera desdentada. El agujero en la medular ya se ha llevado por delante la credibilidad de una defensa que parece comprada al kilo, y son muchos los que parecen sobrarles a Gnagnon, y amenaza con acabar con el prestigio de Vaclik, vendido en los goles y en un par de oportunidades más. Pero también la absoluta dependencia de un Banega en muy baja forma (Roque es su satélite ingobernable), hipoteca el ataque, más si André Silva carece de la ayuda efectiva de Sarabia y soporta encima el pesado lastre de un Nolito incapaz de sobreponerse a su gafe.

No confiar en los conocimientos de Pablo Machín, en su capacidad para revertir la situación, es absurdo, tanto como elevar la situación actual a definitiva cuando se llevan disputadas cuatro jornadas y hay iguales con la mismas duquelas, si no en las sensaciones que desprenden, sí en la clasificación. De nada sirve lamentarse sino buscar soluciones, que las hay, en la plantilla, aún con las bajas de larga duración, profesionales poniéndose a punto o en plena integración. El jueves, ante el Standard de Lieja, se debería ver ya la mano del técnico. Y, mejor aún, la cabeza y los pies de los jugadores.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla