Monchi tendrá que tomar decisiones difíciles de entender para los aficionados (Foto: RAÚL DOBLADO)
Monchi tendrá que tomar decisiones difíciles de entender para los aficionados (Foto: RAÚL DOBLADO)

El volver a empezar de Monchi, un «deja vu»

El director deportivo anunció medidas impopulares y es obvio que no se refería a darle camino y puerta a Kjaer o a Nolito
Por  10:03 h.

Una de las frases más exitosas en la larga trayectoria política de Alfonso Guerra fue aquella en la que, recién alcanzado el poder su partido, afirmó: «A España no la va a conocer ni la madre que la parió». Ramón Rodríguez «Monchi» podría parafrasear al político socialista y decir lo mismo de la plantilla que afrontará la temporada a partir de agosto: «Al Sevilla no lo va a conocer ni el padre de la criatura, que fui yo». Entre los que no sirven y han de irse y los que sirven y se quieren marchar, esto va a ser un no parar.

Advertía el director deportivo días atrás que debería tomar decisiones impopulares y se intuía por sus palabras que más que lamentarlo lo que le preocupaba era como trasladar los porqués de las mismas a la afición. Es obvio que no se refería a darle viti, camino y puerta a Kjaer o a Nolito, ni siquiera a tener que explicar por qué no rompería la hucha para asegurarle la vida a los nietos de Sarabia o de Banega, cuyas cláusulas de rescisión dejan en sus manos la decisión de irse o quedarse. Hablaba de Wissem Ben Yedder. El francés le ahorraba a Monchi varios globos sondas de aquí a septiembre: el francés cree que es el momento de desligarse y el club le dará la razón encantado si deposita en caja de treinta kilos para arriba.

Monchi necesita dinero para firmar lo que quiere poner a disposición de Lopetegui y aunque en parte lo conseguirá con la venta a la baja de aquellos con contrato pero sin futuro en la entidad -una larga lista en la que hay jugadores suyos, de Óscar Arias y de Joaquín Caparrós– y comprometiendo los ingresos futuros de la Liga Europea, necesita de ese plus que sólo pueden aportar jugadores como Ben Yedder, en edad y con rendimientos lo suficientemente atractivos para que se paguen grandes cantidades por ellos. Esos criterios sólo los cumplen en el actual plantel el francés y Pablo Sarabia, aunque los 18 millones de la cláusula de este último resulte una pringá para quien quiera ficharlo. Ya lidió Monchi con sus situaciones parecidas, aunque no iguales, en su anterior etapa y salió a menudo airoso. Si además lo hace con garbo, ya tiene la afición con qué hacerse un relicario.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla