Javier Tebas y Luis Rubiales, durante su encuentro del pasado 1 de junio (Foto: EFE)
Javier Tebas y Luis Rubiales, durante su encuentro del pasado 1 de junio (Foto: EFE)

Ya tarda la rebelión en la granja de Rubiales y Tebas

Hay un miedo cerval a significarse, sobre todo con la Federación, poseedora de una arma disuasoria de extraordinaria eficacia: el estamento arbitral
Por  11:25 h.

“Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío (..) Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie”. El célebre poema del pastor luterano Martin Niemöller criticando la cobardía de los intelectuales alemanes con ocasión del ascenso al poder de los nazis, bien podría ir encargándose en placa de mármol para colocarla en las fachadas de los estadios de los clubes españoles. No debería tardar, porque lo ocurrido en los últimos días con el Sevilla va a repetirse muy a menudo a tenor del espíritu dictador con que Luis Rubiales ha iniciado su mandato en la Federación y el tancredismo de Javier Tebas cuando se trata de defender a clubes que no sean Real Madrid y Barcelona. Ya tarda en estallar la rebelión en la granja futbolística.

El enésimo sometimiento federativo y de la Liga a los intereses de los de siempre con ocasión de la vergonzosa Supercopa en Tánger no levantó entre los clubes ningún gesto de solidaridad. Ojo, que tampoco el Sevilla alzó la voz en otras ocasiones cuando pudo denunciar actitudes espurias contra sus colegas; total, no habían ido a por él. Hay un miedo cerval a significarse, sobre todo con la Federación, poseedora desde siempre de una arma disuasoria que para sí quisieran los antidisturbios: el estamento arbitral.

Ya es hora de que Atlético (aunque los madrileños parecen gallegos, porque no se sabe si suben o bajan la escalera) Valencia, Betis, Sevilla, Villarreal, Español, los equipos vascos, la clase media, se unan y establezcan un nuevo orden en el fútbol español que lo haga más justo: con escrupuloso cumplimiento de la normativa sean quienes sean los protagonistas, con árbitros mejor preparados y menos aleccionados, con reparto de los derechos televisivos más justo, con un replanteamiento a fondo del decreto 1006 que permita competir en el mercado europeo con las mismas armas que ingleses, alemanes, italianos; con tolerancia cero de verdad a la corrupción en todos los niveles. Quejarse y lloriquear es propio de gallinas. Pongan huevos al menos.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla