Real MadridGareth Bale, lavado de imagen a los treinta

No podía seguir con una actitud distante y se ha reinventado. Habla más con sus compañeros, quiere mostrarse integrado; Inglaterra habla de ofertas del Tottenham y del United que el Madrid desconoce

Tomás González-Martín
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Risueño, abierto, cercano, cálido, dicharachero con Ramos y con Hazard, de quien se ha convertido en su embajador en la plantilla. Gareth Bale demuestra desde su regreso al trabajo un cambio radical de actitud. Ha meditado mucho este verano. Barnett, su agente, le ha aconsejado mucho y bien. Una cosa es lo que se dice fuera y otra la que se hace dentro. El apoderado le aconsejó que debía cambiar totalmente de comportamiento si quería continuar en el Real Madrid después de haber sido descartado claramente por Zidane y puesto en la cabeza de los futbolistas transferibles por la casa blanca.

El número once cumple los treinta años este martes 16 de julio y tiene que ser absolutamente distinto si aspira a quedarse en el Real Madrid el 31 de agosto, día del cierre del mercado europeo. La Premier cierra la puja antes, el 8 de agosto. El delantero espera superar primero ese listón, el más importante para él, pues Inglaterra es su mercado natural, el único en el que mantiene crédito. Para ello, juegue o no juegue en los tres partidos programados en Estados Unidos, sus ayudantes le han expuesto que lo que debe hacer es no poner malas caras ni mostrar su enfado si el entrenador no le concede un minuto. Tiene que asimilar que el club y Zinedine quieren venderle y no le concederán muchas alegrías este verano. Después, si permanece en la plantilla, espera que las cosas cambiarán. Eso quiere.

La cruda realidad es que el Real Madrid mantiene su intención de vender al galés por 70 millones de euros. Si llega una oferta de este calibre, negociará. No tiene noticias directas del interés del Tottenham y del Manchester United, que comenta la prensa inglesa. Sí sabe que Pochettino ha pedido la cesión de Ceballos, también pretendido por el Arsenal de Emery. El jugador se niega a marcharse. Hasta ahora. Ese es el quid de la cuestión, pero quedan quedan 25 días de mercado de la Premier y 57 en el resto de Europa.

El Tottenham quiere la cesión de Ceballos, postura de Pochettino que el Real Madrid ha recibido, pero no sabe nada del interés del club londinense, ni del Manchester United, por Bale. Zidane dejó claro al futbolista que no cuenta con él y no será titular, con una competencia que suma a Hazard, Rodrygo, Asensio, Vinicius, Lucas e Isco

Barnett le explicó a Bale a lo largo de estas vacaciones que las cosas pintaban mal, duras, y había que demostrar otra postura. Se acabó la actitud lejana, como ajeno al club, que evidenció en las dos últimas campañas cuando fue suplente. No puede repetir la indisciplina que dejó clara ante Zidane en la temporada de la Decimotercera, cuando Pintus le dijo que calentara para enfrentarse al PSG en el Bernabéu, en febrero de 2018, y el galés tardó cinco minutos en estar listo. Las miradas lo decían todo.

Una indisciplina que repitió con Solari al mando, negándose a calentar en dos ocasiones. Ese comportamiento no puede permitirse otra vez más, por su bien, pues el Real Madrid intenta traspasarle y Zizou no le pasará ni una.

Comenzó la pretemporada en Montreal y el cambio es evidente, se nota demasiado, pues las comparaciones son odiosas respecto a lo vivido en las dos campañas anteriores. El galés ha vuelto con el objetivo de integrarse al máximo y hacer equipo, grupo, una posición que nunca tuvo. Bale ha vuelto distinto. Habla mucho con los compañeros y dialoga constantemente con Hazard, con Modric, con Ramos. Quiere estar visible y se nota. Por primera vez en seis años se coloca al frente de la plantilla en la preparación física, con su sonrisa, con su charla como los compañeros, especialmente los veteranos. Desea demostrar, en el estreno de su séptima temporada en la casa, que es un referente y que habla con todos. Antes nunca lo hizo. Siempre se quedaba atrás, sin ser protagonista. Ahora desea dejar claro que es un veterano y que se siente a gusto en este club. Aunque Zidane no cuente con él.

El club mantiene su intención de vender al galés; si llega una oferta real por 70 millones, la aceptará. El jugador se niega a abandonar, pero quedan 25 días de mercado de la Premier y 57 en el resto de Europa

Entra en la treintena, le restan tres años en el Real Madrid y ahora quiere luchar para ganarse esa continuidad. Su actitud en los últimos tiempos ha lastrado su imagen en tal manera que su cotización ha descendido. Barnett le ha advertido con firmeza. Se ha dado cuenta por fin del cambio necesario y ahora quiere expresar que desea jugar bien y luchar por un sitio en el once. En este caso no vale el refrán «más vale tarde que nunca». Quizá sea tarde. El Real Madrid ha fichado a Hazard y a Rodrygo para ese puesto por la banda izquierda y ya contaba con Vinicius, Asensio e Isco. Bale es el séptimo. Puede jugar por la derecha, es cierto, pero su rendimiento no ha sido bueno en los dos últimos cursos y su situación no es ideal.

La decepción de no querer el mando del equipo

La temporada pasada disputó 42 partidos y marcó 14 goles. Los minutos fueron 2.622, lo que significa 30 encuentros reales, cifra que delata que no disputó partidos completos en muchas ocasiones. Lo peor es que, al marcharse Cristiano, se le concedió el liderazgo para tomar la batuta del equipo y no quiso. Vivía muy bien a la sombra de Cristiano, sin responsabilidades. Cuando el portugués dijo adiós, el británico se negó a tomar el testigo, para enorme decepción de la entidad. No quiso. El Real Madrid comprobó lo que ya vislumbró a lo largo de esos seis años. Solo Benzema dio la cara. Y ahí está, máximo goleador del equipo en una campaña muy mala y líder en la treintena. El balón puso a cada uno, Benzema y Bale, en su sitio. Y en su tesitura actual. La empresa pretende renovar a Karim, que acaba contrato en 2021, y desea traspasar a Gareth. Se ha hablado del Manchester United y del Tottenham, pero al Real Madrid no han llegado esas dos ofertas.