Fútbol

Cristiano-Real Madrid, el divorcio más ruinoso del fútbol moderno

Nueve meses después de la ruptura, Ronaldo marca un 40% menos de goles y el Real Madrid no pelea por los títulos. La separación fue trágica

Rubén Cañizares
MadridActualizado:

El martes por la noche, a las 22.50 horas, cuando Clément Turpin hizo sonar su silbato para finiquitar el Juventus-Ajax, muchos madridistas respiraron aliviados. «Por lo menos Cristiano Ronaldo no va a ganar la Champions», se decían entre ellos en sus grupos de whatssap. Es uno de los dos consuelos que le queda a la parroquia blanca en una temporada nefasta. El otro, que no la gane el Barcelona, está aún por determinar.

La eliminación en cuartos de final de la Liga de Campeones del que durante nueve años fue el futbolista franquicia de la entidad de Concha Espina confirmó una sensación que con el paso de los meses se ha ido haciendo mayor hasta convertirse en realidad. Cristiano Ronaldo es menos futbolista sin el Madrid, y el Madrid es menos equipo sin Cristiano Ronaldo. Mientras los blancos llevan desde primeros de marzo sin opción ninguna de pelear por algún título, el futbolista portugués no le ha dado nada a la Juventus que ya no tuviera. El equipo italiano ha sido eliminado en los cuartos de la Champions y de la Copa, y el Scudetto lo van a ganar con suficiencia, algo que llevan haciendo ininterrumpidamente desde 2012. Para ese viaje no hacían estas alforjas, que dice el sabio refranero español.

Quienes no se fueron a la cama el martes por la noche con un peso quitado de encima fueron los compañeros y los dirigentes del Real Madrid. En la entidad blanca dicen tener la conciencia muy tranquila porque hicieron todo lo que estaba en su mano para que Cristiano no se marchara, y a estas alturas del divorcio ya han pasado el duelo más que sobradamente: «La realidad es que al presidente le fastidió la salida de Cristiano. Le tenía mucha estima, personal y profesional, pero con lo que tiene ahora por delante y con el tiempo que ya ha pasado no es relevante en su día a día que Ronaldo siga o no en la Champions», señalan a este periódico fuentes del Real Madrid.

El sentimiento es similar en el vestuario. Ayer, durante el entrenamiento de Valdebebas, los comentarios lo centraron ese equipazo que es el Ajax y que ya sufrió en sus carnes el Real Madrid en la ronda de octavos. De la eliminación de Cristiano, ni media palabra: «Indiferencia generalizada. Las conversaciones se centraban en lo mucho y bien que juegan los holandeses».

Simbiosis perfecta

Así que a 19 de abril de 2019, se puede decir sin miedo a pecar de exagerado que el divorcio entre Cristiano y el Madrid ha sido la ruptura más ruinosa del fútbol moderno. 100 millones para el club blanco que, de momento, no le han dado rédito ninguno, y 30 millones anuales para el portugués a cambio de jugar en una liga menor y en un equipo un escalón inferior. Una mala elección que puso fin a un matrimonio perfecto, con épocas de altibajos como no podía ser de otra manera, pero siempre con un objetivo común en ambas partes que hacían de futbolista y club una simbiosis cuasi perfecta que será complicada de igualar en el futuro.

El mejor Real Madrid de la historia, a la altura del de Di Stéfano ha sido el liderado por el luso en esta década. Mantenerle el pulso al marciano Messi, igualarle en números de Balones de Oro y superarle en Champions no le hubiera sido posible con otra camiseta que no hubiera sido la del Real Madrid.

La Juve cae un 17% en Bolsa

Está por ver ahora el futuro, pero por una cuestión de sentido común el paso del tiempo será más benévolo para el club que para el jugador. Cristiano, camino de los 35, y en un equipo con déficit de talento, tiene complicado llevar a término lo que le llevó a Turín, que es demostrar que podía ganar la Champions sin el escudo del Madrid. Ayer, tras la derrota, las acciones de la Juventus cayeron un 17 por ciento.

El Madrid, con Zidane de vuelta, un nuevo proyecto emergente y el peso de su historia y de ese mismo escudo del que ahora reniega Ronaldo, iniciará este verano una nueva etapa ilusionante. Es aquí donde Cristiano, instigador del divorcio, no midió bien los tiempos. En el ocaso de su carrera, no había mejor lugarpara ponerle un lazo de oro y diamantes que el Real Madrid. Los jugadores tienen fecha de caducidad, pero los clubes son eternos. Ronaldo no supo ver que fuera del Real Madrid hace mucho frío. Ahora ya es tarde.