Real Madrid

El fichaje de Zidane es Bale

El galés ha pasado de estar descartado, puesto en el mercado, a ser titular en un 4-4-2 que le da un rol como centrocampista defensivo y atacante al contragolpe

Tomás González-Martín
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Es indescifrable, ingobernable, tozudo, creyente hasta la muerte en sus ideas. Zidane es diferente, no es un entrenador clásico en ninguna de las facetas del molde. Ayer rompió su propio molde. Su primera alineación de la Liga fue la antítesis de lo realizado a lo largo de la pretemporada. A la hora de la verdad, cuando los partidos cuentan en puntos, Bale era un jugador más la plantilla en el estreno del campeonato español. Pasó del ostracismo vivido hace diez días al protagonismo absoluto en competición.

Zidane sorprendió a sus detractores con una alineación de cambio. Bale, otrora defenestrado, puesto en el mercado, comenzaba la Liga como titular. Vinicius, secundario a lo largo de la pretemporada, ocupaba una plaza preponderante en la delantera. James, que no viajó a ningún partido a lo largo del verano, comenzaba en el banquillo. Valverde, uno de los elegidos de Zizou, se quedaba en la grada, descartado, al lado de Brahim, y Altube. Isco también iniciaba el campeonato en el banco. Todo eran novedades imposibles hace siete días.

El francés dio un golpe de estado interno en el debut de la Liga española. Aplicó un 4-4-2, no la defensa de tres centrales ensayada en Salzburgo y Roma. La alineación de la temporada fue la sorpresa. El galés jugó como titular en una misión de cuarto centrocampista y demostró trabajo defensivo y una buena exhibición de velocidad al contragolpe. El número once dio a Benzema el pase del 0-1, creó una gran ocasion que Rubén Blanco despejó en una gran parada y bajó a cortar como un lateral. El 4-4-2 que ha planificado el entrenador francés exigirá una labor destructiva constante y Bale ejecutó un cometido tan oscuro como eficaz.

Venció el Real Madrid de antes, con Bale, Vinicius y Benzema como atacantes. Solo Jovic, que entró en los últimos minutos, aportó novedad al once respecto al plantel del curso anterior. La noticia era la presencia del británico en la alineación.

Era un golpe de efecto real. Durante tres meses se habló del adiós del número «once» y su deseo de continuar en el equipo varió radicalmente la visión de la confección final de la plantilla. Bale no se quería ir a ningún sitio, James se entrenaba con ansia de triunfo y el técnico cambió el chip. Tenía que contar con ambos e integrarlos en el grupo con vistas a toda la campaña. Las cosas cambiaban para el responsable deportivo del conjunto blanco, que también tiene potestad en la elección dea las veintinco fichas de la Liga. Había dos nuevos fichajes que estaban en casa y la medida del entrenador debía ser calibrar su calidad indudable y explotarla.

De pronto, dos hombres que no entraban en los planes de Zinedine pasaban a ser futbolistas relevantes. Y Bale aprovechó su vuelta al Real Madrid La revolución de Zidane fue ver al galés como titular en el estreno de la Liga después de negociar su marcha al cuento chino. El galés estaba en el mercado y ahora está en el once.