Real MadridLa intrahistoria de la bronca entre Florentino Pérez y Sergio Ramos

Hay enfado en el club con el capitán por la tarjeta forzada en Holanda y por decir que la provocó. El presidente criticó al plantel, Ramos le contestó y se lavaron los trapos en la cocina blanca

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La experiencia lo dicta: es mejor no hablar hasta el día después. Pero a veces hay que explotar por algún lado.

En la fatídica noche contra el Ajax faltó liderazgo en el césped, el que Ramos impone. Forzó la amonestación en el partido de ida en Ámsterdam creyendo que el equipo pasaría a los cuartos de final con el 1-2 cosechado fuera. Después reconoció en televisión, que fue lo peor de todo, que la había provocado y quiso rectificar en una segunda comparecencia ante la prensa desplazada en Holanda. La UEFA le sancionó con dos partidos. En el club no entienden por qué forzó la tarjeta y por qué Solari no tuvo la autoridad de frenar esa situación. Todo se unió como un compendio de errores que han echado al Madrid de Europa.

Es mejor no hablar en caliente, porque se explota, pero quizá es lo que necesitaban todos. Ramos ha hecho muy mal las cosas con su tarjeta amarilla y su reconocimiento público de ella. Su baja fue letal ante el Ajax en el Bernabéu. El presidente dio un rapapolvo al equipo y el capitán defendió a la plantilla. Florentino Pérez subrayó que el sevillano tampoco había rendido esta temporada y el central habló de mala planificación. Todos los trapos se lavaron en la cocina blanca

Y la bomba estalló en el vestuario. Florentino Pérez y Sergio Ramos, enfadados y calientes por la eliminación en Europa, no controlaron su decepción y hablaron con sangra cálida en el fragor de la noche. Bronca verbal. Discusión. Enganchada al fragor de la eliminación y con las cabezas calientes y enojadas. Tras el 1-4 del Ajax, Florentino Pérez bajó al vestuario, como es habitual, para hablar con los jugadores. El presidente suele estar más atento con los futbolistas cuando las cosas salen mal. Les anima habitualmente ante los golpes y las derrotas. Pero la derrota ante el Ajax, deportivamente vergonzosa y muy grave para los intereses del club, suscitó un momento diferente que evocaba la situación.

El presidente achacó al equipo falta de rendimiento en todas las competiciones y el capitán respondió que faltó una buena planificación de la plantilla. Todo se calentó

El dirigente del club habló con la plantilla y les achacó falta de dedicación y de compromiso con lo que se jugaba la entidad, que perdió los tres posibles títulos en una semana. El presidente madridista, enfadado por la eliminación en la Champions, se presentó en el vestuario y culpó a los jugadores por su actitud en el partido y po su flojo rendimiento en general a lo largo de temporada. En siete días han perdido la Liga, la Copa y la Champions y Florentino Pérez manifestó:«Es una vergüenza».

El máximo responsable de la casa blanca llegó a decir que los jugadores tenían demasiados días libres. En pleno rapapolvo, Sergio Ramos salió a la palestra, como capitán, para defender a los futbolistas y adujo que el problema del equipo era que tampoco hubo una buena planificación de la plantilla. El defensa señaló el pasado sábado, en la derrota liguera ante el Barcelona por 0-1, que faltaba un goleador. El presidente le contestó que él tampoco había rendido bien esta temporada y en la cabeza de todos estaba la errónea decisión de forzar la tarjeta amarilla en Holanda, que le impidió jugar el partido de vuelta ante el Ajax. Calientes por la tensa conversación, el capitán llegó a decirle al dirigente: «Tú me pagas y me voy».

Hay enfado con Ramos por su gran error de publicitar ante la prensa la provocación de la amonestación en Holanda. En el Bernabéu grabó un programa con Amazon y con el 0-2 cortó el documental para animar al equipo en el descanso. En el club no entienden por qué forzó la tarjeta y por qué no le frenó Solari

Para colmo, el jaleo se produjo en un momento crítico para el club por haber sido goleado por el equipo holandés en el Bernabéu, un día que Ramos no jugaba por cumplir una sanción y para mayor inri estaba en un palco privado con cámaras a su alrededor para grabar un documental privado que le siguió durante todo el día, en el coche, antes de disputarse el encuentro.

Esto tampoco había sentado bien en el club, aunque es verdad que Ramos cortó la grabación con el 0-2 y bajó al vestuario en el descanso para animar a sus compañeros. En ese mismo vestuario, una hora más tarde, vivió este encontronazo con el presidente, ya sin Amazon grabando y con ninguna gana de documentales.