Nacho disputa el balón a Mata en el estreno de Liga contra el Getafe
Nacho disputa el balón a Mata en el estreno de Liga contra el Getafe - EFE
Real Madrid

Nacho se quita el cartel de meritorio en el Real Madrid

El polivalente defensa, titular y brillante en el debut de Liga, deja de ser un recurso y reclama más presencia

Jorge A. Moreno
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La presencia de Julen Lopetegui abre una nueva puerta para que Nacho Fernández encuentre la continuidad en el once del Real Madrid, que se le resiste desde su debut en 2011 y que tanto anhela conseguir un jugador al que se le ha colgado el cartel de «meritorio». Un calificativo que considera injusto y que desea enterrar de una vez por todas en este curso. Titular en el centro de la zaga en el estreno de Liga, el técnico apostó fuerte por él sentando a Varane, campeón del mundo que quedó señalado en la Supercopa de Europa. El canterano blanco, futbolista con una facilidad innata para adaptarse a las circunstancias y cumplir con nota en todas las zonas de la defensa, mezcló bien con Sergio Ramos y resultó decisivo frenando a los delanteros del Getafe en dos acciones de peligro de gol. El Santiago Bernabéu no tuvo necesidad de acordarse de la ausencia del internacional francés porque Nacho supo volver a explotar su polivalencia y dio argumentos al nuevo técnico para seguir contando con él.

Nacho empezó a disfrutar del fútbol en el Complutense Nadador, un conocido conjunto de Alcalá de Henares, la ciudad donde nació, creció y todavía continúa viviendo, pero la suya es la historia de un «one club man» (jugador de un solo club), el Real Madrid. El defensa abrió la puerta de la fábrica blanca en 2001 para sumarse al alevín A y comenzó a subir peldaños hasta que una década después, en abril de 2011, llegó el momento que soñaba desde niño. De la mano de Mourinho, ya con 21 años, debutó con el primer equipo en Mestalla, estreno feliz al que le faltó continuidad. Toda la vida en el vestuario del Real Madrid, el madrileño no sumó más de veinte partidos en una misma Liga hasta la temporada 2016-17, ya con 26 años. En ese curso, y con Zinedine Zidane como entrenador, tocó su techo disputando 28 encuentros, aunque solo apareció en la foto inicial en 23 de ellos.

«Impecable y una garantía»

«Es impecable siempre, de lateral izquierdo, derecho, de central. Es muy rápido, lee muy bien el juego... Es una garantía, es muy difícil recordar un fallo suyo, estamos orgullosos de que haya salido de nuestra cantera», afirmó Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales del club blanco, al ser preguntado por Nacho tras su destacada actuación ante el Getafe.

Nacho, un apasionado de la bicicleta y de la lectura de novelas históricas, es un futbolista que apenas comete errores, independientemente de su situación en la zaga. Por la derecha o por la izquierda, responde por ambas bandas. También como central y Julen Lopetegui contó con él en esa posición en el estreno de la Liga, la séptima ya que disputa. En su etapa como seleccionador, el técnico ya le mostró su confianza y le incluyó en la lista para el Mundial de Rusia. Recurrió a él para aprovechar la polivalencia que un defensa que siempre ofrece soluciones y al que es difícil verle bajar del notable.

Jugador que se cuida al límite y que en marzo sufrió el primer parón de su carrera por una lesión muscular, esa condición de «comodín perfecto» se ha terminado, sin embargo, volviendo contra Nacho, que nunca ha acabado de encontrar el hueco definitivo en el Real Madrid, con el que ha disputado 109 partidos de Liga y ha marcado seis tantos. Cuando cumplió doce años, los médicos le detectaron diabetes y hubo días en los que pensó que el fútbol se acababa para él, pero siempre ha sido un luchador y su objetivo para esta temporada es ganarse un puesto fijo en el once para dejar ser considerado un «meritorio» y enterrar lo de «Nacho siempre cumple». La competencia tampoco le asusta.