Real Madrid

La saga Reyes continúa: José Reyes ficha por el Madrid

Su hijo primogénito, fruto de su primer matrimonio, con Ana López, jugará con los infantiles del club blanco; con Noelia tuvo dos hijas

Tomás González-Martín
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La saga del talento continúa. Los Reyes siguen en el fútbol, aunque papá haya ascendido al cielo con una Liga ganada en el Real Madrid y cinco Europas League, dos con el Atlético y tres con el Sevilla. José Reyes, el hijo primogénito de José Antonio Reyes, jugará la próxima temporada en el Real Madrid en categoría infantil, tras hacerlo hasta ahora en el alevín A del Leganés.

El chaval, once años, ya había decidido su salto al conjunto blanco antes de perder a su padre, que viajaba habitualmente a Madrid para verle. El primer hijo de Reyes nació fruto del matrimonio con su anterior pareja, Ana López. Aunque se divorciaron, José Antonio mantenía una gran relación con su hijo, al que visitaba frecuentemente en los entrenamientos con el Leganés alevín. José Antonio volvió a casarse, con Noelia López, con quien tuvo dos hijas, Noelia y Triana.

El chaval no pudo disputar ayer la final del torneo de fútbol base que se disputó en Ciudad Real, pero ha sido el máximo goleador de la competición

José conmovió al mundo ayer. Su carta de despedida del hijo de Reyes en las redes sociales fue muy emotiva. José ha sido un futbolista importante en el alevín del Leganés. Se proclamaron campeones del torneo nacional de fútbol base celebrado en Ciudad Real. El chaval no pudo disputar la final por la muerte de su padre, pero ha sido el máximo goleador de la competición.

«Que Jose, su hijo, nos gane otra Liga con dos goles en la última jornada, como hizo su padre, dentro de unos años, con eso me conformo», confesaba a ABC un exjugador blanco, emocionado, que vivió con Reyes padre aquel título. Significaría muchas cosas. Que su hijo llegaría al primer equipo del Real Madrid y sería importante

El Real Madrid anhela que José siga los pasos de su padre, que debutó en Primera con 16 años vistiendo la camiseta del Sevilla. La saga de los Reyes pervive.

«Que Jose nos gane otra Liga dentro de unos años, como su padre hizo conmigo y con Capello, con dos goles en la última jornada, con ese deseo me conformaría», decía ayer a ABC un exfutbolista del Real Madrid que convivió con su padre en aquel éxito.

Eso supondría muchas cosas. Que Jose llegará a Primera y militará en el Real Madrid. Sería el orgullo de su padre.

José Antonio, ese padre, era único. Fue un sevillano de pies a cabeza. Siempre unido a su familia. La «troupe» le acompañó en todo su periplo futbolístico, de Londres a Madrid, pasando por Lisboa y Córdoba. Vivió tres años en la capital británica, como jugador del Arsenal, y nunca aprendió inglés. «Good bye», «good night», «thank you», «Coca Cola» y poco más, como nos dijo una vez para partirnos de risa en una concentración con Luis y la selección española. Veía un libro de inglés y lo odiaba.

Un compañero suyo del Real Madrid, en aquella temporada que ganaron la Liga con Capello gracias al 2-1 de Reyes en la última jornada, nos relató esta hitorieta. «Le gustaban los coches, se compró varios, y una vez fue a ver un coche a un concesionario en Londres y preguntó: «¿How much? (¿Cúanto vale?). El vendedor le dijo que costaba 93.554 libras, una cifra complicada por los números, y José no entendía. El vendedor, un joven rubio muy convincente, le preguntó si lo compraba y José, que no comprendía toda la verborrea, le contestó: José Antonio Reyes, player of Arsenal, como si fuera a obtenerlo más barato por ser futbolista». Así era Reyes. Recordamos en ABC una de las varias entrevistas que mantuvimos con él. Estuvimos dos horas y media esperándole y cuando salió del vestuario dijo que tenía mucha prisa, que había quedado con su esposa. Ángel de Antonio, nuestro redactor gráfico, quería marcharse, harto. Le convencimos para hacer las fotos en un santiamén, en el vestuario. Y nosotro le entrevistamos con su coche en marcha, camino de su casa, con música flamenca puesta, durante media hora. Llegamos al parking de su apartamento y dijo: «Aquí se acabó, voy dentro. Hazme las últimas tres preguntas por teléfono cuando entre a casa, que quiero olvidarme del fútbol y de todo, que me voy con mi mujer». Y en las tres últimas preguntas nos dio los mejores titulares. Así era.

Siempre habló claro, demasiado en algunas ocasiones, con una sinceridad que le traicionó en muchas ocasiones. Era anárquico, no se atenía a controles, ni horarios. Era como el rey del tablao, que cantaba y dejaba de cantar cuando le apetecía, según la inspiración.

Ha muerto un talento del fútbol que dejó mucha clase dentro de su cabeza. Ha fallecido un mago del balón que no sacó todo su talento al campo porque los avatares de las ofertas le llevaron a jugar a lugares extraños para él, donde no se sintió a gusto. Por eso se llevaba a toda la familia, para sentirse como en Utrera. Tenía calidad en las piernas y en la mente. Era un genio del fútbol. Poseía velocidad y regate, pase y gol. Pero estaba muy imbuido en su cultura andaluza, sevillana, y le costaba vivir en otros ambientes. Navas sufrió algo parecido en el comienzo de su carrera. Les costó siempre vivir lejos de casa, les gustaba su Sevilla, la alegría de la gente, el sol, el calor. En el Londres del Arsenal no había alegría ni calor. Su mujer y su familia eran su felicidad en tierras lejanas.

Luis le quiso inyectar más ambición antes de un España-Francia: «Ese negro (Henry) no es mejor que usted, usted es mejor que él, ¿me entiende? Usted es mejor que él». Reyes reía por esa lección de seguridad en sí mismo que el seleccionador le taladraba. Lo admiraba

Estaba tocado con la varita mágica. Podía hacer lo que quisiera con el balón. Se parecía a Juanito en el pronto de su calidad, que podía saltar con una finta o con un pase letal. Su problema en este fútbol moderno era que, como buen mago, no defendía. Eso no era para él. Le costaba.

Luis Aragonés protagonizó con él un caso de repercusión mundial cuando le convocó a la selección en la gran era de nuestro equipo nacional. Era un gran jugador, pero no tenía la ambición de los grandes, y Luis se la quería inyectar. En un entrenamiento le dijo, rodeándole, dando vueltas a su alrededor: «Ese negro (Henry) no es mejor que usted, usted es mejor que él, ¿me entiende? Usted es mejor que él». Reyes reía por esa lección de seguridad en sí mismo que el seleccionador le taladraba. Lo admiraba, porque le decía una verdad, que nadie era mejor que uno, que él. La mención de la palabra negro, en un ambiente privado que se hizo público, masacró injustamente a Luis, que no estaba lanzado un mensaje machista.

Viajé con Reyes en la final de la Supercopa de Europa 2014, cuando en Sevilla perdió 2-0 ante el Real Madrid en Cardiff. Su mujer. con altos tacones rojos, y su familia, le consolaban tras la derrota, que era bastante lógica, porque jugaban contra el campeón de la Champions, con Cristiano como líder.

Debutó con 16 años en Primera, el jugador más joven de la historia del Sevilla. Fue vendido al Arsenal por 24 millones de euros. Militó en el Atlético y en el Real Madrid.

En el Bernabéu decidió una Liga a favor de los blancos al marcar dos goles frente al Mallorca con una remontada histórica, del 0-1 al 3-1, que significó el título. Aquel fue uno de los momentos más destacados de su carrera. Sucedió el 17 de junio de 2007 cuando anotó esos dos goles que sirvieron al Real Madrid para conquistar su Liga número 30. El sevillano, que había entrado desde el banquillo, empató el partido en el minuto 67 y cerró el marcador con el 3-1 definitivo en el 82.

Tras su periplo por el Arsenal, el Real Madrid y el Atlético, volvió al Sevilla. Ahora vivía sus últimos años como futbolista en el Extremadura. Como dice Pablo Alfaro, «te has ido como vivías, inquieto y con prisas, en el césped y fuera». Se ha ido un grande que lo pudo ser más. «Demasiado triste para ser verdad», señala Iniesta. Es verdad.

Su historia es un avatar. Militó en el Sevilla y en el mercado de invierno de la temporada 2003-04 fue traspasado al Arsenal por aproximadamente 30 millones. Allí consiguió una Premier League (siendo el primer español en conseguirlo), una Community Shield en 2004 y una FA Cup en 2005. A partir de aquí sus problemas de adaptación hicieron que su rendimiento futbolístico bajara y estuvo cedido una temporada en el Real Madrid, consiguiendo la Liga en 2007, y posteriormente fue traspasado al Club Atlético de Madrid ese mismo año. Allí de nuevo fue cedido al Benfica portugués. Jugó con el Atlético de Madrid, el Sevilla (2012-2016), el Espanyol (2016-2017), el Córdoba, el Xinjiang Tianshan Leopard Football Club en China (2018-2019), y finalmente, en enero de 2019 se incorporó al Extremadura Unión Deportiva de la Segunda División de España. Entró en el libro Guiness de los récords al ser el jugador que más medallas de UEFA Europa League había ganado, un total de cinco, dos con el Atlético de Madrid y tres con el Sevilla.