Real Madrid

Zidane, vuelve el encantador de serpientes

Es un entrenador único, no le gusta hablar mucho de tácticas, sino que dialoga con cada jugador para decirle lo mejor de sus virtudes. Es diferente

Zidane nuevo entrenador del Real Madrid, sigue su presentación en directo

Tomás González-Martín
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Zidane estuvo en el palco del Bernabéu para presenciar el clásico liguero. Después del fiasco ante el Ajax, el Real Madrid contactó con el francés para ofrecerle el cargo de dirigir este golpe de timón con los cambios que necesita el plantel. Incluso llegaría ahora mismo al puesto si quisiera gestionar estos tres últimos meses de la temporada actual para enderezar el rumbo y serenar el ambiente con su trabajo privado y esa sonrisa pública que rebaja tantas tensiones. Dicho y hecho. ABC dejó claro que Zidane vendría si admitía la oferta, por delante de Klopp. Mourinho era un anzuelo para desviar atenciones y permitir al Real madrid trabajar el regreso del marsellés.

Florentino Pérez, José Ángel Sánchez y Emilio Butragueño dialogaron con el francés para que aceptara el reto. Le prometieron que las bajas las hará el club. No quiere hacerlas un hombre que ha ganado con esos hombres la gloria en tres años casi inigualabes. Y ahora también recibirá los fichajes que pretendía.

«Ojalá vuelva Zizou», decían vario directivos el domingo en el José Zorrilla. Le han convencido. Es el mejor hombre para este club. No es un entrenador al uso. No es un loco de las tácticas y de las pizarras. Los talentos como él no se hacen con pizarras, sino con sentimientos de megalomanos del balón. El gran éxito de Zidane es que coge a cada jugador y le dice uno por uno lo que mejor hace, lo que debe hacer y sobre todo lo que no debe intentar.

Así ha hecho grandes a futbolistas que con otros técnicos serían vulgares. Zidane hizo internacional a Lucas Vázquez. Y dio prestancia a otros hombres que eran jugadores normales y que rindieron mucho en el Real Madrid de Zinedine. Ese es su éxito. Es un mago como futbolista y es un prestidigitador en el banquillo.