Goles celestiales

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EN esta jornada pasada, ha habido goles de todos los tamaños y colores. Por arriba, por abajo, de cabeza, con el pie, con la espinilla, de churro, de jugada o desde 60 metros, pero habrá de pasar mucho tiempo para que se marquen dos goles prodigiosos en un solo partido. Me refiero a los que marcaron Pedro León y Julio Baptista en el Málaga-Getafe. La volea de Pedro León, posiblemente acordándose de Mourinho por la rabia con que la pegó, es para enmarcar. Fue una volea de enciclopedia. Recibió el balón, lo amortiguó con el muslo derecho y, sin dejarlo caer, chutó con la izquierda. Entró por la escuadra. La chilena de Baptista fue de película. Como aquella de Pelé en «Evasión o victoria». La diferencia es que la de «La Bestia» fue de verdad. Centro desde la derecha. Baptista ve venir el balón, pero no puede rematarlo porque está más adelantado. Entonces, se gira. Hace la vieja tijera y adentro. Foto para enmarcar. Los viejos cronistas los definirían como goles celestiales.