Viaje a un rincón del Atlántico

MOISÉS Á. MONTERO
SANTA CRUZ DE TENERIFE Actualizado:

D Seguramente no haya en el país rincón tan necesitado del respaldo de la imagen de Don Felipe como la isla de El Hierro. Y es que «parir» un volcán puede ser un reclamo turístico, sí, pero en la pequeña «isla del meridiano» –la más alejada del territorio peninsular y otrora fin del mundo– lo que ahora perturba a sus ciudadanos es cómo sobrevivir a corto plazo. No en vano, el «volcán de las Calmas», nombre del mar al que la erupción ha teñido de verde por la desgasificación del magma, ha querido emerger en el vergel submarino que supone la principal fuente de renta de los herreños. De modo que no solo los pescadores sufren las consecuencias económicas de la crisis sísmica y volcánica, sino también los bares y restaurantes a los que aquellos surtían de los frutos del mar; los centros de buceo, antes llenos de clientes deseosos de contemplar los fondos de la isla y ahora vacíos (y, en algunos casos, incluso cerrados) y los hoteles y apartamentos. Por si fuera poco, los constantes

terremotos obligaron a cerrar el túnel que une los municipios de Valverde, la capital, y Frontera, lo que significó que este último quedase aislado y con sus negocios bajo mínimos. El volcán, pues, no solo sacudía ya a La Restinga, localidad del municipio de El Pinar donde Don Felipe y Doña Letizia comenzarán su visita, sino a la práctica totalidad de la isla. Los herreños agradecerán sin duda que el Príncipe celebre con ellos su cumpleaños.