Villarreal, epicentro del fútbol de lujo

Bayern, Manchester City y Nápoles buscarán su espacio vital en el torneo contra los españoles

RAÚL COSÍN
VALENCIA Actualizado:

Que en una población de cerca de 52.000 habitantes, con un club de fútbol de 88 años de historia —la mayoría vividos en las poco agradecidas Segunda, Segunda B y Tercera—, con 39 peñas y 142 accionistas, vaya a ser epicentro de fútbol de lujo en la fase de grupos de la Copa de Europa significa que la entidad en cuestión viene haciendo las cosas muy bien. Si además se tiene en cuenta que el deseado himno de la «Champions» sonó en dos ediciones anteriores (2005-06 y 2008-09), con un balance de unas semifinales y unos cuartos, la conclusión que se extrae es que se viene trabajando con resultados óptimos durante mucho tiempo.

El Villarreal, en la última década, se ha convertido en un equipo referente en España y respetado en Europa. Por esto, después de que la suerte del sorteo de la Copa de Europa le encuadrase en el llamado grupo de la muerte, podría decirse que la dificultad será para los cuatro clubes que buscarán su espacio vital en octavos.

Bayern de Múnich, Manchester City y Nápoles son los rivales frente a los que el equipo que entrena Juan Carlos Garrido deberá jugarse el ser o no ser en la competición. Si algo es irrefutable es que en El Madrigal se podrá disfrutar de fútbol de lujo con equipos, para los castellonenses, potentes y con la presencia de jugadores instalados en la primera línea del fútbol mundial.

El «gigante de Baviera» es el rival con mejor historia en la Copa de Europa. El Bayern es el club con más Copas de Europa tras Real Madrid (9), Milán (7) y Liverpool (5), con cuatro trofeos —también suman cuatro el Barcelona y el Ajax—. Tres de ellos los logró de forma consecutiva en los años 1974, 1975 y 1976 y todos los alzó como capitán Franz Beckenbauer. La cuarta para los muniqueses llegó en 2001 en una final resuelta en la tanda de penaltis ante el Valencia. El tridente Schweinsteiger-Robben-Ribery y los goles de Mario Gómez llevan el peligro en el proyecto actual de Jupp Heynckes.

Para el Manchester City y el Nápoles será la primera participación en la «Champions», sin embargo, son dos de los equipos de los que se huía en el sorteo. De los «citizen» porque los petrodólares de Sheikh Mansour bin Zayed Al Nayham llevaron a Manchester a Silva, Tévez, Dzeko, Agüero, Nasri, Milner o Yayá Touré. Casi nada. De los napolitanos por lo que aprieta el público de San Paolo, por la fiereza de sus jugadores en bloque y por figuras como Cavani, Lavezzi o Hamsik.

Sin campeones por Europa

La última joya que le quedaba al Valencia para aparecer ante los focos europeos era Juan Mata. El último campeón del mundo que el club vendió a finales de agosto al Chelsea. Cogió las maletas para volar a Inglaterra como en su día hizo Silva, o como Villa las hizo hacia Barcelona o Marchena a Villarreal. El cuarto proyecto de Unai Emery al frente del equipo valencianista se caracteriza por la juventud, la calidad de muchas de sus piezas, el compromiso y las ganas de triunfo, y a efectos numéricos por los goles de un Roberto Soldado que llega a la competición en un estado de forma sensacional.

El grupo del Valencia no da para comodidades. Es un cuadro trampa. La suerte ligó al Chelsea de Fernando Torres y el propio Mata con el club de Mestalla. El burgalés volverá a casa para enfrentarse al equipo que le abrió las puertas de Primera, con el que creció para recibir la llamada de la Selección y conquistar el Mundial. No será hueso fácil para los blanquinegros el doble enfrentamiento con el subcampeón alemán. El Bayer Leverkusen, muy peligroso en su estadio, se presenta con Kiesling, Barnetta, Derdiyok y el incombustible Michael Ballack. El Genk, que será el rival de mañana del Valencia en el fogoso Fenix Stadion, es el conjunto con menor peligro y solo sobresale a nivel europeo el punta internacional belga Jelle Vossen.