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Wimbledon

Mancisidor: «Garbiñe nunca ha jugado mal un partido grande»

El entrenador de la española trata de mantener la euforia pero es optimista ante la semifinal de hoy ante Radwanska

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Para abrir la central del All England Tennis Club, reservado el jueves para las semifinales femeninas de Wimbledon, la organización escoge el duelo entre Garbiñe Muguruza y Agnieszka Radwanska (14 horas, C+Deportes), día grande para la española en el pasto de Londres. Está tan cerca que emociona la magnitud de la cita, pues no hay que olvidar que es la primera que llega a esta ronda desde 1998 y que sólo una, Conchita Martínez en 1994, ha ganado en esta plaza. «Es muy duro para todos nosotros ver todo esto y tener que estar totalmente contenidos. Intentamos mantener la euforia en casa, hay que contenerla. No celebramos nada porque si ella ve al equipo eufórico, vamos muy mal», relata Alejandro Mancisidor, entrenador de la protagonista y que ejerce también de psicólogo en estas jornadas de pasión.

Está justificado el sentimiento porque no todos los días se lucha por entrar en la final de un grande y menos en la catedral del tenis, un escenario en donde Muguruza se siente a gusto. «Yo quiero centrales, no la pista más alejada», repite la vigésima cabeza de serie, que dará un salto importante en la clasificación el próximo lunes. Sus días en Wimbledon son para recordar y Mancisidor incide en dos momentos puntuales que justifican la explosión de una tenista que detestaba la hierba. «El partido de Kerber y el entrenamiento con Kvitova fueron los dos puntos de inflexión. La sesión con Kvitova le vino muy bien para concienciarse. Entrenamos mucho a saque y un tiro, fueron cosas muy agresivas que le hicieron cambiar mentalmente de forma inconsciente. Se entrenó con ella 40 minutos y fue el primer gran cambio», añade. A partir de ese instante, Muguruza pasó al ataque y en sus estadísticas sorprende la cantidad de subidas a la red. Así era el tenis de toda la vida en Wimbledon y así juega Garbiñe.

El partido a partido marca la agenda de los tenistas, que también tiran de tópicos ante las cámaras. Pero cabe pensar a lo grande y se plantea una pregunta hasta cierto punto lógica. ¿Puede ganar este Grand Slam? «Creo que piensa que puede ganar y es bueno porque eso demuestra que tienes fe. Si vas a jugar unas semifinales y no crees que puedes ganar el torneo… Llevo dos semanas escuchándola decir que no le gusta la hierba, pero desde que llegamos aquí pensé que era donde mejor podía jugar. Evidentemente, su juego le va de perlas al césped, pero tiene que adaptarse mentalmente porque es una jugadora que ha nacido en tierra batida», cuenta su entrenador.

Radwanska, 13 del mundo, es una rival de talento único, puede que la raqueta con más sentido del circuito pese a no ser especialmente poderosa ni fuerte. «Garbiñe está muy concienciada y no es nada conformista», celebra su técnico. «No cree que ha terminado el torneo, pero tampoco tiene vértigo. Le faltan muchas cosas por enseñar en partidos importantes, pero Garbiñe ya ha demostrado que ninguno de ellos le ha venido grande. Nunca ha jugado mal un encuentro grande. Siempre ha tenido problemas en pistas pequeñas contra jugadores con peor ranking que el suyo». Así son las figuras.