Impecable inicio de Nadal
El tenista español Rafa Nadal, durante una sesión de entrenamientos - AP
D. Ferrer66366
12345
J. M. del Potro27643

Incansable Ferrer, héroe Ferrer

Gana el punto clave de la final en un partido épico contra Del Potro a cinco sets

abc
Actualizado:

Estaba cansado, dijo Ferrer cuando salió de su semifinal contra Roger Federer en el O2 de Londres, apenas seis días atrás. ¿Cansado? No se le vio así en ningún momento de su magistral partido contra Juan Martín del Potro. Batalló en el primer set como solo él sabe y encarriló el segundo punto de la final, clave, sin dudas. El 6-2 del primer set presagiaba una victoria con reminiscencias del primer punto, el apabullante 6-1, 6-1 y 6-2 que le endosó Rafa Nadal a su amigo Juan Mónaco. [Narración]

Pero Del Potro despertó del letargo y conectó una derecha ganadora tras otra para que el partido se mantuviera igualado, en alza su potencial, en vilo el ganador, en esperanza la Ensaladera para Argentina. Para los albicelestes la verdadera final comenzaba cuando terminara Nadal. Y así se lo tomaron. [Estadísticas]

Pero no sabían que David Ferrer lucha hasta el final y más allá. Se encontró en el segundo set con el Del Potro que aspira a todo en este 2012 que entra en menos de un mes, aquel que llegó a todo y que una lesión le obligó a un retiro nada afortunado. Demostró que podía levantarse, pero el maestro en este campo es Ferrer.

Se desinfló el español en el tie break, mientras el argentino cogía alas alentado por una grada que dejó en evidencia a la española. Cánticos y ánimos que fueron acallados por los gritos de «David, David» que espolearon a un Ferrer incansable. No obstante, el tercer set evidenció el gran tenis que tiene Del Potro. Demoledoras sus derechas, inalcanzables sus reveses, imparables sus saques. La ventaja del primer set se quedó en nada cuando el marcador iluminó un 6-3 en contra en el tercero.

El resurgir de la bestia

Pero Ferrer no había dicho, ni mucho menos, la última palabra en este segundo punto de la final. Sacó coraje, orgullo y una calidad en sus derechas invertidas que apabullaron a un Del Potro que fue evidenciando poco a poco su cansancio en forma de errores no forzados.

Los dos sets siguientes fueron un magistral ejemplo de su arte. De la defensa a ultranza, del ataque feroz y desgarbado, de las proezas, de los puntos larguísimos, de las metas logradas; en una palabra, Ferrer. Y todo lo que conllevan esas seis letras.

La mejor temporada de su carrera, dijo. El broche, este partido. En la mente ya de todo amante del tenis. A recordar en su palmarés y en la historia de la Copa Davis. Esa, que ya tiene a tiro España.