Djokovic, durante la entrevista con ABC
Djokovic, durante la entrevista con ABC - DE SAN BERNARDO
Mutua Madrid Open

Novak Djokovic: «Me mueve la pasión por ganar»

El serbio, campeón también en Madrid, domina en el tenis con una autoridad brutal y suspira por Roland Garros. La paternidad le ha cambiado la vida

MadridActualizado:

En las entrañas de la Caja Mágica, noche cerrada en Madrid, Novak Djokovic va regalando saludos en español, acento más que aceptable y una gramática muy correcta con un amplio repertorio de palabras. Un par de horas antes, el número uno del mundo se había impuesto a Andy Murray en la final del Mutua Madrid Open, otra foto para coleccionar en este curso memorable. El 22 de mayo cumplirá 29 años y su palmarés revela que tiene tantos títulos como Pete Sampras y Bjorn Borg, dos leyendas del deporte de la raqueta y a los que idolatró siendo un crío. «Igualarles es maravilloso, especialmente a Sampras. Crecí viendo cómo lo ganaba todo», apunta. De exquisita educación, mucho más maduro que hace un par de años, no deja de hablar de la estabilidad que ha conseguido con su mujer (Jelena Ristic) y con su hijo (Stefan), nacido en octubre del año pasado. Después de triunfar en la tierra de Rafa Nadal, atiende a ABC en una retrospectiva de su carrera, analizando el pasado y suspirando por el futuro más cercano. Ahora juega Roma y luego toca Roland Garros, su verdadero sueño para cerrar el círculo.

Trofeos en Doha, Australia, Indian Wells, Miami y ahora Madrid. El año pasado fueron once títulos y usted solo suma más puntos que Roger Federer y Andy Murray juntos. ¿Es un superhéroe o algo parecido?

Ja, ja, ja. No, no, ni de lejos... Pero podríamos decir que cojo la raqueta bien, al menos en estos dos últimos años. Y eso me está sirviendo para entenderme y escucharme a mí mismo, saber que estoy en el buen camino. Simplemente estoy tratando de disfrutar del mejor tiempo de mi carrera. Estoy experimentando al máximo mis habilidades, mis virtudes. El momento es magnífico y hay que aprovecharlo. Sé que esto no va a ser para siempre, y también sé que no tengo 21 años. Pero aún me siento joven en lo que a motivación se refiere, y también en los retos que tengo para el futuro y lo que quiero conseguir. Así que solo espero que esta racha tan exitosa se prolongue al máximo.

¿Se siente abrumado con semejantes resultados?

Mire, yo sé que el éxito no viene de golpe, no es una cosa que surja de la noche a la mañana. Es el resultado de muchos años, de muchísimos años trabajando e intentando lograr metas. Y también dignifica el trabajo de toda la gente que tengo alrededor y que cree en mí, la gente que me ha alentado en todo este tiempo. Ellos me han ayudado a vivir este tipo de vida, que, créame, no es fácil del todo.

¿En qué no lo es?

Nos pasamos todo el día viajando, concentrados en lo que toca, el vivir alejado de la gente a la que amas, no dormir en tu propia cama... De vez en cuando está bien para un cambio, pero estamos muy lejos de nuestras propias casas. Vivimos en hoteles, en clubes, con la maleta a cuestas. Y ahora que soy padre es mucho más difícil para poder ejercer y emplear ese estilo de vida.

Pero así es la vida del deportista de elite...

Sí, claro, es una elección. Y es una suerte tener el apoyo de la gente que me rodea, me siento feliz porque mi mujer me ayuda y también la gente cercana. Es lo que tengo que hacer y de momento lo llevo bien.

¿Siente esa superioridad que percibe el resto cuando está en la pista?

No. Mire, entiendo que los resultados que he tenido en mi carrera, o los que estoy teniendo ahora, vaya, son muy buenos. Y eso me da confianza, claro que me la da, pero no me siento invencible. Quiero que en la pista el rival note mi presencia. Es mi objetivo, cuando juegas siempre quieres ganar. Pero, por otra parte, también busco un equilibrio en que exista la compasión y el respeto por el otro. Entiendo que todo el mundo pasa por momentos más complicados, ya sea mental o físicamente, para afrontar esta vida, para vivir el deporte. Y siempre trato de mostrar mi lado más humano hacia los colegas y hacia todo el mundo del circuito. Más que nada porque todos estamos en el mismo tren, es la parte de este trabajo.

El otro día dijo que su cerebro no deja de trabajar, que solo descansa cuando duerme y que...

Sí, sí, así es, ¡trabaja demasiado! (Interrumpe)

Entonces, ¿es obsesivo?

No, tanto no. Obsesión es una palabra negativa, no me gusta demasiado esa expresión porque no creo que la obsesión pueda aportar cosas positivas. Pero no solo en el tenis, me refiero a cualquier situación en la vida. Más que obsesión, a mí lo que me mueve es la pasión por ganar, el amor que le tengo al tenis, el disfrutar. Al final, es lo que le decía: esto es una elección. No puedes decir que eres un «desgraciado» o quejarte porque tienes que viajar, por tener que jugar ese torneo, por tener que practicar deporte... No, no tienes. No tienes que hacerlo. Tú escoges eso y estoy tremendamente agradecido del apoyo que recibo por parte de los míos.

Insiste mucho en ello.

Es muy importante y en mis éxitos tiene mucho que ver la armonía que siento en mi vida privada. Es fundamental para que me vaya bien la carrera. Y si sigue así, me veo capacitado para seguir jugando al tenis. Mi prioridad, lo más importante de mi vida, es mi familia, mi mujer y mi hijo.

¿Y es usted un buen padre?

Eso espero, lo estoy intentando. Escucho más cosas positivas que negativas por parte de mi mujer y eso ya es un éxito, créame...

¿Cuándo se produjo el verdadero cambio para pasar a ser un campeón?

Lo mismo que le decía antes, me repito. Mi éxito tiene mucho que ver con mi vida privada. He madurado mucho convirtiéndome primero en marido y ahora en padre. Dirijo mi vida en la buena dirección y canalizo mucho mejor las cosas positivas y las negativas. Y eso ayuda a un tenista a prosperar. Una cosa va ligada con la otra, hace balanza. Mi vida privada me ha ayudado. De lo contrario, creo que si no disfrutas de tu tiempo, de tu vida, si no vives intensamente y no dedicas tiempo a tu familia, de un modo u otro se verá reflejado en tu carrera deportiva.

Usted era un jugador de gritos, incluso a veces tiene reacciones, pero se le ve mucho más calmado.

Sí, claro. A lo largo de la vida no dejas de aprender y evolucionas. Y yo estoy agradecido porque aprendí las cosas buenas en las primeras etapas de mi carrera.

¿Qué recuerda de esa niñez?

Tuve una infancia bonita, haciéndome mayor en unas circunstancias especiales que me afectaron como persona y me ayudaron a crecer, a cambiar (vivía con las bombas de la Guerra de los Balcanes estallando al lado de su casa). Soy lo que soy por esos momentos. Estoy agradecido a la vida, no imagina. Y también a la gente que me ha llevado hasta aquí. Sin todo eso, no podría ser lo que soy ahora.

¿Piensa mucho en Roland Garros?

Por supuesto. Quiero ganar y siento esa presión, pero tampoco mi carrera será un desastre si no gano ahí. Es un sueño por cumplir.

¿El máximo rival es Rafa Nadal?

El mayor desafío en el tenis es ganar a Nadal en París, algo que hice el año pasado. Pero ahora, definitivamente, está mucho mejor. Es el rival a batir, un jugador único en esa superficie.

¿Se ve capaz de ganar los cuatro grandes en un mismo año?

Posible sí que es. Y tengo esa motivación, quiero optar a ello.