Abu Dabi

Ferrer, tercero en Abu Dabi

Supera a Stanislas Wawrinka en el torneo de exhibición por 6-7 (1), 6-4 y 10-8

Actualizado:

A David Ferrer el maratón de tenis que desplegó en la semifinal ante Rafa Nadal le impidió llegar fresco a la lucha por el tercer puesto. Se lo llevó Stanislas Wawrinka, derechas poderosas y reveses cruzados de postín para un tenista que ya se cree la calidad que tiene. (6-7 (1), 6-4 y 10-8)

Una mirada a su entrenador, un improperio hacia sí mismo, los dientes apretando la toalla. A David Ferrer se le escapaba un punto vital cuando ya encarrilaba el primer set. Le había quitado el servicio a Wawrinka en el juego anterior, pero se enredó en su propio saque. Desequilibrada su estrategia, en el tie break no aguantó los ataques del suizo, que había visto renacer una oportunidad de ganar lo que dio por perdido un juego antes.

Sin embargo, y como le pasó a Nadal en la semifinal, Ferrer guarda siempre un extra de motivación que lo hace infatigable, desequilibrante, agotador para su rival. En juego no existía más aliciente que un premio en metálico de mayor calado. Pero el alicantino, cuando entra en la pista, activa su gen batallador y da igual lo que haya al final del camino, lo recorre con esa tensión y esas ganas de ganar que lo mantienen entre los mejores tenistas del planeta desde hace cinco años.

Se le notó algo más cansado que en la jornada anterior, pero supo mantener su nivel y dio ese pasito hacia delante que consiguió al final del primer parcial para atosigar a Wawrinka. Con sus derechas y defendiendo con uñas y dientes un territorio que el suizo quería conquistar con sus característicos golpes velocísimos a la línea de fondo, Ferrer consiguió su objetivo: ganar el segundo set y alargar de nuevo la fiesta en Abu Dabi.

Y en el set añadido, más Ferrer en estado máximo. Levantó un 5-0 para cerciorarse de que su año lo iba a comenzar con dos muy buenos encuentros: maratón en semifinales ante Nadal y victoria ante Wawrinka para ser tercero y sumar energía positiva.