Rafa Nadal, en la semifinal del US Open
Rafa Nadal, en la semifinal del US Open - Reuters

US OpenNadal, oportunidad de oro para rozar el trono de Federer

El español parte como favorito ante el ruso Medvedev en la final del US Open y hoy podría ganar su grande número 19 para quedarse a uno del suizo

Nadal - Medvedev en directo

Javier Ansorena
Nueva YorkActualizado:

Rafael Nadal explicó el viernes por la noche, tras su victoria en semifinales ante el italiano Matteo Berrettini (6-7, 4-6, 1-6), cómo escapó de una situación límite, que le hubiera puesto el partido cuesta arriba. En la muerte súbita del primer set, donde Berrettini jugó impecable, el italiano se adelantó con un 4-0. «Mi objetivo en ese momento era ganar el punto», dijo. De no hacerlo, un 5-0 y servicio para el rival sería casi imposible remontar. Logró el punto, se colocó 5-2, después 5-4 y, con una mezcla de suerte y arrestos, se llevó el set. Ese momento ejemplifica a Nadal. Siempre centrado en el siguiente punto, en el siguiente set. Como mucho, en el siguiente partido. Aferrado a la obsesión por el ahora ha construido una carrera eterna, a la que hoy podría añadir un nuevo piso, su 19º «Grand Slam». (Horario y dónde ver la final)

El número dos del mundo se enfrentará al ruso Daniil Medvedev en la final del Abierto de EE.UU. Si logra imponerse, se colocaría a un solo «grande» de Roger Federer (20) y con uno más de distancia frente a Novak Djokovic (16), el tercero en la disputa por el cetro histórico del tenis. ( Las claves de la final)

Nadal evita hablar de esta carrera, de las elucubraciones sobre nuevas victorias que le acerquen al récord. Le sacan de su rutina obsesiva en los torneos, de su ética del «partido a partido». Pero el viernes, tras colarse en la final, hizo una concesión. «¿Es algo importante para ti?», le preguntaron en rueda de prensa. «Sí», reconoció. «Pero siempre digo lo mismo: seguimos jugando y mi objetivo es crear la oportunidad de ganar los torneos grandes otra vez. Y aquí estoy». Después volvió a reconocer que «por supuesto me encantaría ser el que consiga tener el mayor número de “grandes”. Pero dormiré perfectamente sin serlo».

Su entrenador, Carlos Moyá, prefería no referirse al trasfondo histórico de una hipotética victoria esta noche. «No hablamos de ello», dijo ayer a los periodistas tras el entrenamiento de Nadal. «Está en el horizonte, somos conscientes de que existe, pero nadie habla de ello en el equipo».

Disfrutando del tenis

Lo que es indiscutible es que, metido en la treintena, Nadal sigue ofreciendo un rendimiento excelente. De los doce «grandes» disputados en los últimos tres años, ha llegado a siete finales, ha ganado cuatro -cinco si bate a Medvedev hoy- y solo en dos ocasiones no ha accedido a las semifinales. «Más allá de que gane o no, la realidad es que a los 33 años estoy en condiciones de disfrutar del tenis», reflexionó el de Manacor, del que se dijo que su estilo de tenis y la juventud con la que empezó a ganar suponían un desgaste que no le permitiría una carrera larga. «Muchos entendidos que escriben o que les oigo hablar decían que sería imposible y para mí era improbable», dijo sobre su capacidad de seguir en el más alto nivel a estas alturas.

Pero aquí está, a un paso de aumentar su leyenda en la Arthur Ashe de Nueva York, el mayor coliseo tenístico del mundo. Del «grande» 19 solo le separa Medvedev. El de Manacor ha tenido un torneo con altibajos, pero en el que ha resuelto todos sus partidos -excepto el de Marin Cilic en octavos- en tres sets. Medvedev, de 23 años, cuyo mejor rendimiento en un «grande» son los octavos a los que llegó este año en Australia, podría parecer un caramelo. Todo lo contrario. El ruso ha sido quizá el tenista más consistente en la temporada de verano de pista dura. Llegó a las finales de Washington (perdió con Nick Kyrgios), Montreal (cayó ante Nadal), Cincinnati (ganó la final a David Goffin después de despachar a Djokovic en semifinales) y ahora puede llevarse el Abierto de EE.UU. «Es el jugador que más partidos ha ganado este año y ha jugado al más alto nivel durante un buen tiempo»; recordó Nadal. «Su verano ha sido casi perfecto».

En Montreal, ambos se enfrentaron en la final, y el español se impuso. «Su energía fue mucho mayor que la mía. De alguna manera, me comió en la pista», reconoció el ruso en rueda de prensa. «Ahora sé lo que espero de él y cómo prepararme».

Tirante con el público

Medvedev ha tenido un gran torneo, teñido con enfrentamientos con el público. A pesar de su corta carrera, su carácter y sus extravíos emocionales le han jugado malas pasadas. «No tengo ni idea sobre por qué me salen los demonios cuando juego a tenis», dijo. «He trabajado en ello y he mejorado. Pero a veces todavía ocurre».

Nadal sabe que tendrá que poner una marcha más, o, al menos, jugar como en los mejores momentos del torneo: en la recta final del partido contra Cilic, en el tercer set contra Berrettini, o en el inicio del partido contra el argentino Diego Schwartzman en cuartos. «Le ha faltado regularidad», dijo Moyá. «Puestos a ser exigentes, todavía hay margen de mejora».

De Medvedev «intimida su fortaleza mental», aseguró el entrenador. «Ha dado muestras de que es un campeón. Está a muy alto nivel, todo el mundo que juega contra él dice que es un frontón. Es ganador, tiene mano y se mueve muy bien», opinó sobre el ruso, que mide 1,98 metros. «Él tiene sus armas. Quien imponga su juego tendrá las de ganar».