Rafa Nadal, durante su partido contra Kuznetsov
Rafa Nadal, durante su partido contra Kuznetsov - AFP
ATP DOHA

Nadal sufre ante Kuznetsov

El balear batalla hasta las dos horas contra el ruso para alcanzar la semifinal en Doha (6-3, 5-7 y 6-4)

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Ni siquiera se secaba el sudor entre punto y punto. Rafa Nadal quería evitar a toda costa cualquier tipo de enfrentamiento con Carlos Bernardes, un juez de silla con el que ya ha protagonizado más de una pelea. Y eso que tuvo que pelear para conseguir la plaza enl as semifinales de Doha, pues Andrey Kuznetsov hizo valer buenos golpes y se aprovechó de alguna desconexión de Nadal para robarle un set. 6-3, 5-7 y 6-4.

Nadal va paso a paso encontrando el camino de su mejoría. A los buenos partidos en Abu Dabi suma esta semana sus primeros puntos del año y sus primeros golpes de confianza. Porque ha tenido que pelear de distintas maneras para alcanzar la penúltima ronda. Ante Andrey Kuznetsov realizó un primer set rápido y con seguridad, pero se enredó en el segundo y tuvo que luchar un poco más de lo esperado para llevarse el tercero.

El español desaprovechó dos opciones de terminar el primer set a su favor y al resto. Apenas un bajón en la rutina que había adquirido desde el principio del encuentro. Un pequeño empujón de ilusión para el ruso, que lo obligó a un juego más y a levantar una situación incómoda de 0-30 para conseguir el primer parcial. Sin embargo, a la versión 2016 del de Manacor no se le ve dubitativo como antaño, sino con la sensación de que puede revertir cualquier momento difícil con seguridad. Así se lo hizo ver, con dos buenos saques y otras dos buenas derechas que hicieron inútil el intento de remontada de Kuznetsov. Un 67 % de primeros servicios y solo diez errores no forzados presagiaban una victoria rápida.

Bien plantado en la pista, Nadal había encontrado pronto su estrategia: derechas profundas de esquina a esquina. Aunque Kuznetsov lo sabía, poco pudo hacer para frenarlo en los primeros compases. Solo con su servicio -logró tres saques directos, de los ocho de su cuenta final- consiguió recompensa a su ímpetu. A arreones, el ruso desplegó también en el segundo set un buen repertorio de golpes, sobre todo al resto. Con ellos pudo arrebatarle el servicio al balear en el cuarto y el octavo juego, señal de que el número 5 del mundo iba a tener que trabajarse la victoria algo más de lo esperado. A pesar de que todo parecía camino llano después de conseguir tres juegos consecutivos para revertir la situación del 1-3 al 4-3.

Aunque le valía su jugada de mover a su rival desde el fondo, Nadal no encontró demasiados golpes ganadores (8 en el primer set, 4 en el segundo, 10 en el tercero) y pareció contagiarse de la irregularidad de su rival al final del parcial. Un hecho que permitió al ruso regresar al partido: buenos golpes y un prometedor 5-4 a favor. Nadal aguantó con tesón y un buen puñado de derechas, pero el ruso, que ya había encontrado remedio a la estrategia de moverse de lado a lado, consiguió un tercer break en el duodécimo juego para igualar la contienda. Otro empujón en su ánimo.

El que lo llevó a mantener su servicio y a poner en aprietos a Nadal al resto. Aunque la rutina de ganar los saques propios se mantuvo hasta el sexto juego, a partir de ahí el encuentro entró en una fase extraña, incapacitados los tenistas para ganar su servicio, pero sí para arrebatarlos con golpes durísimos y de calidad. Con 3-3 y resto, Nadal celebró la rotura. Con 4-3 y saque, Kuznetsov, que acumuló 40 «winners» apretó y se llevó la recompensa. Con 4-4 al resto, Nadal atosigó para ponerse a un juego de la victoria. Y ya no perdonó las irregularidades de su rival (10 en el tercer parcial) ni tampoco se permitió las propias (1, 22 en todo el encuentro, por 22 golpes ganadores).

Se enfrentará mañana contra el ucraniano Illya Marchenko, verdugo de David Ferrer en la primera ronda y sorpresa en este primer torneo del año.