Nadal supera a Ferrer en Abu Dabi
Nadal supera a Ferrer en Abu Dabi - AFP
Abu Dabi

Nadal supera una exigente prueba ante Ferrer

El balear alcanza la final tras vencer al alicantino, que lo obligó a un ejercicio tremendo de fuerza física y mental (6-3, 6-7 (4) y 6-3)

L. MARTA
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En un torneo de exhibición se permiten las bromas, las sonrisas, los puntos mágicos. Excepto si en la pista se cruzan David Ferrer y Rafa Nadal. Entre ellos ni bromas ni relajación, exhibición sí, y mucha, la de su gran calidad. No sorprende por tanto que el balear corriera hacia una pelota que la cinta había dejado casi imposible de alcanzar. Casi. O que el alicantino respondiera hasta en tres ocasiones a otros tantos remates de su rival cuando ya el punto estaba perdido. Casi. O que se cumpliera una hora y media de encuentro y el marcador no supiera a quién elegir. Al final se decantó por el balear, en su estreno de la nueva campaña en la que se encontró con un partido extraoficial que bien podría haber correspondido a cualquier semifinal de Masters 1.000. Nadal venció, después de dos horas y media, por 6-3, 6-7 (4) y 6-3 y hoy se medirá a Raonic en la final, después de que el canadiense venciera a Wawrinka (7-5 y 7-5).

Abu Dabi no regala puntos, pero sí aplausos, dinero y rivales poderosos con los que poner a punto la temporada de tenis. Ya durante el final de 2015 Rafa Nadal utilizaba los torneos para preparar el nuevo año. Llegados a 2016 puso a prueba su consistencia en los entrenamientos. Contra Ferrer era uno de muchísimo nivel, por eso salió a la pista concentrado en tomar la iniciativa desde el saque. En blanco ganó su primer juego, síntoma inequívoco de la recuperación de la confianza. Enfrente, tan rival dentro como amigo fuera de la pista, un Ferrer que siempre le ha incomodado los partidos. Así se lo hizo ver ya en el tercer juego, cuando envió sus tremendos golpes tan al fondo de la pista que Nadal se enredó en una derecha y brindó una opción de rotura.

Las piernas rápidas de Nadal y su juego profundo evitaron el break, un golpe que acusó el alicantino que cedió su saque posterior. Con ventaja en el marcador, Nadal desplegó sus mejores herramientas: derechas profundas y reveses paralelos que hicieron mucho daño a su rival. Solo bajó la intensidad cuando vio encarrilado el set, aunque no lo suficiente como para permitir que Ferrer retomara la iniciativa. Con un saque directo, otro síntoma, Nadal puso su nombre en el primer set.

El público disfrutaba de una auténtica exhibición de fuerza y grandes puntos. Un espectáculo que se vio mermado en un segundo parcial atípico, con constantes roturas porque Ferrer adelantó sus pasos en el ataque y a Nadal le costó mantener el alto nivel de saque del que había hecho gala en la primera manga.

El alicantino sacó su mejor versión al verse contra las cuerdas. Con 1-3 y bola de una segunda rotura en contra, desplegó su excelente derecha profundísima que desbarató la estrategia de Nadal. A partir de ahí el partido entró en una fase de constantes cambios de dueño hasta que Ferrer pudo ponerse por delante y forzar el tie break. A contracorriente, Nadal aguantó lo que pudo, pero la semifinal se alargaría un set más.

Para alegría de los presentes que se encontraron de nuevo con un mejor Nadal de inicio, favorecido por las piernas un poco más agotadas de Ferrer, pero que no dejaría de luchar hasta la última pelota. Encarrilado el encuentro para el balear con un 3-0 el partido cumplió las dos horas, pero el guión todavía daría una vuelta. El alicantino se empeñó en regalar sus últimas reservas de energía y el balear acusó el agotamiento de un primer encuentro con la pista en el que se vio exigido hasta el extremo.

El marcador se marchó a un equilibrado 3-3, pero la cabeza de Nadal pesó más en la estrategia de los minutos finales. Es el balear el rival que solía ganar con la mente, es el balear el que ha vuelto a conseguir ese plus en los momentos en los que el cuerpo pide un alto. Nadal, en este 2016, gana un extenuante encuentro contra un espléndido Ferrer. Y ni siquiera es la final.