Nadal, con el trofeo del US Open - EFE / Vídeo: Nadal conquista el US Open y se sitúa a un solo Grand Slam de Roger Federer
Tenis

Rafa Nadal: «No juego para callar bocas, no me gusta la revancha»

El tenista descansa en su refugio mallorquín tras la victoria ante Medvedev en la final del Abierto de Estados Unidos

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Dos días después de su hazaña, Rafael Nadal se cura las heridas de su partido eterno contra Daniil Medvedev en la final del Abierto de Estados Unidos. Todavía agotado tras dos semanas de esfuerzos, rematadas con un partido de alto voltaje a cinco sets, el tenista descansa en su refugio mallorquín. «Estoy tocadillo. Cuando terminas estos torneos, el bajón físico y mental es grande», reconoce en una conversación telefónica con ABC y otros medios que han cubierto su última victoria, la decimonovena, en un grande. «Lo mental se recupera con descanso y sensación de libertad, haciendo las cosas a tu aire, con los horarios que quieras», desvela. Eso es golf, pesca, familia, amigos, tranquilidad y, de momento, nada de tenis.

Después del partido dijo aquello de «nos hacemos viejos» y se ha repetido mucho…

No me siento mayor. Me siento lo que soy, que tengo 33 años. Pero soy consciente de que los años pasan. Hay que cuidarse más, comer mejor. Cuando eres joven puedes jugar y jugar, ahora tienes que ser más listo y selectivo.

Es el primer tenista de más de 30 años que gana cinco grandes y decían que su carrera sería corta ¿Está callando bocas?

Yo no quiero jugar para callar bocas. Mi motivación nunca ha sido lo que puedan decir los otros de mí o demostrar que puedo hacer cosas que los demás pensaban que no podía hacer. La motivación tiene que ser por temas personales. No me gusta el espíritu de la revancha, conseguir cosas desde el rencor.

Repite que seguirá jugando mientras sea competitivo. ¿Significa eso que jugará mientras puedas ganar grandes?

Para mí ser competitivo es luchar por las cosas que me motivan. Y eso es aspirar a lo máximo. Busco aspirar a lo máximo el máximo tiempo posible.

Con gestas como la de Nueva York, es una inspiración para muchos. No solo atletas. También para gente que tiene que pelear cada día en el trabajo o superar una enfermedad.

Siempre he intentado ser yo mismo y hacer las cosas que me parecen correctas, como me ha educado mi familia de joven. Uno puede ser espejo para otros. Si es una inspiración positiva, me genera una gran satisfacción personal servir de ayuda para el que se levanta a trabajar temprano o combatir momentos complicados porque me ha visto jugar. Es una satisfacción personal crear emociones positivas en otra gente.

Medvedev, de 23 años, jugó un partido fenomenal. Pero, una vez más, no se impone la nueva generación.

Hace años que se vaticina el cambio de guardia. Ha ido ocurriendo, pero de una manera un poquito más lenta de lo que se esperaba. Se han ido algunos, como David Ferrer o Tomas Berdych. Están Medvedev, Zverev, Tsitsipas, Khachanov, Rublev, Shapovalov… La lógica aplastante hace que estén llegando y ya hay varios entre los diez primeros. Cada año, por lógica, habrá más.

Esos jugadores llegarán, pero, de momento, el trío formado por Roger Federer (20 grandes), Nadal (19) y Novak Djokovic (16) sigue siendo inexpugnable. Forman una de las rivalidades más apasionantes de la historia del deporte que se ha traducido en un dominio insultante de los escenarios nobles del tenis. En los 64 grandes disputados desde 2004, solo diez (el 15,6%) se los ha llevado alguien que no fuera uno de ellos tres. Incluso metidos en la treintena, su rendimiento no ha bajado. Nadal, por ejemplo, no se ha perdido ningún grande y solo se ha caído de las semifinales dos veces en los últimos tres años.

Con el ruso fue una final de cinco horas que ha vuelto a despertar la cuestión de la los partidos a tres sets. ¿Cómo ve el debate?

Debate siempre puede haber, pero habría que hacerlo sobre cómo hacer el tenis más interesante o atractivo para el espectador. La final lo fue. Fue larga, pero es un «Grand Slam». Lo entiendo para otros torneos y soy el primero abierto a probar cosas y cambios de formato para que sea más atractivo. Pero al final cuando se habla de los mejores partidos del año siempre son largos y ajustados, con cierta dosis de drama, tenístico y físico.

¿Cómo ve el tenis español?

Lo que se ha conseguido en nuestro deporte en los últimos 25 o 30 años es difícilmente repetible. Por medios, por capacidad económica. Competimos con otros países con una capacidad económica que nos multiplica por infinito. Los cuatro países dueños del Grand Slam tienen una capacidad muy superior a la nuestra, pero aparte la federación italiana es dueña de un Masters 1.000, la canadiense de otro…

¿Por qué no en nuestro país?

En España hemos tenido un fallo: durante el gran auge del tenis español no hemos sido capaces como federación de tener un torneo propio que genere unos ingresos y que pueda servir para promocionar nuestro deporte y ayudar a los jóvenes. Tenemos experiencia, infraestructura, academias, entrenadores y tradición. Pero hay que tener un evento propio, competimos con gran desventaja con otras generaciones. Es una realidad que hemos tenido un parón. Ahora hay nuevos jugadores como Alcaraz, Munar o Pedro Martínez, que están llegando, y después veremos lo que hay por detrás.

¿Qué previsiones tiene para los Juegos Olímpicos de 2020?

El tenis no es como en atletismo o natación, donde los Juegos son la fecha marcada. Hay otros torneos importantes y se nos complica el calendario, sobre todo siendo en Tokio. Vamos a tener muy poco descanso y luego viene la gira americana en pista dura. Es un año especial, habrá que estar muy al tanto. Todo el mundo sabe lo que representan los Juegos para mí y voy a intentar llegar con la mejor preparación posible.