Nadal y Federer, tras el partido
Nadal y Federer, tras el partido - AFP

WimbledonEl abrazo entre Nadal y Federer que engrandece una rivalidad histórica

Español y suizo demostraron tras el partido el mismo comportamiento ejemplar que ha hecho de su competencia historia viva del deporte

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Su relación forma ya parte de los libros de historia del tenis, y no de un capítulo cualquiera. Federer y Nadal, Nadal y Federer, componen por sí mismos un capítulo irrepetible de las rivalidades más competidas y al mismo tiempo ejemplares de los valores que un jugador debiera reunir según los canónes más embrionarios del deporte.

La estampa de ayer hablaba por sí sola. Después de fundirse a pelotazos durante cuatro sets espectaculares, hasta cinco bolas de partido necesitó el suizo para cantar victoria ante un Nadal que se aferraba a la pista como si en ella le fuera la vida, se fundieron en un abrazo que por sí solo engrandecía la dimensión del duelo.

Un 'tie break' de lo más exigente dio paso a un segundo set donde Nadal puso el turno y barrió a Federer. El suizo, recompuesto tras la igualada, supo llevar la iniciativa incluso cuando le tocó restar, muy encima de la línea cuando servía el de Manacor. 6-3 y 6-4, Wimbledon, el tenis en general, se frota las manos esperando al siguiente capítulo de esta rivalidad histórica.

«Federer siempre hace fáciles las cosas difíciles. Es capaz de moverse dentro de la pista más rápido que cualquier otro jugador y de crear el punto antes que nadie. Quizá eso es lo más difícil y él es capaz de hacerlo muy bien», reconoció Nadal en la rueda de prensa posterior al partido. «No he golpeado la pelota lo suficientemente bien como para sacarlo de su zona de confort y eso es una dificultad para mí. Bueno, para mí y para cualquiera», zanjó.

Por su parte, finalista espléndido tras batir al balear, Federer reconoció sentirse «exhausto» después de una batalla de algo más de tres horas. «Jugó unos tiros increíbles para mantenerse en el partido», concedió el suizo.