Antón Costas: «España acumula una productividad latente que ahora debe emerger»
El profesor Antón Costas, presidente del Círculo de Economía - inés baucells
entrevista

Antón Costas: «España acumula una productividad latente que ahora debe emerger»

El presidente del Círculo de Economía cree que «hay que volver a hacer política industrial... y fomentar que las empresas ganen tamaño porque tenemos un exceso de microempresas»

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Nuevo presidente del Círculo de Economía, el catedrático de Política Económica Antón Costas (Matamá, Pontevedra, 1949) cree necesario para España lo que define como una renovación de su «contrato social», una reformulación de la «política y las políticas públicas» (modelo productivo, reforma fiscal, relaciones laborales, financiación territorial...) que transforme un país que, asegura, tiene motivos para la «autoestima».

-¿España necesita repensarse?

- Todas las sociedades se ven forzadas cada cierto tiempo a revisar anteriores decisiones y repensar su futuro. Y esas circunstancias suelen coincidir con grandes crisis económicas y a veces también políticas, como pasó en España a final de los años setenta.

-Vivimos un momento parecido, pero en circunstancias mucho mejores.

-Sin duda, la democracia está consolidada y, en términos políticos, económicos y sociales tenemos muchas fortalezas. Eso nos debe dar confianza para acometer este test de vitalidad que implica renovar el contrato social.

-¿Por qué ahora? ¿Lo prioritario no es salir de la crisis sin perderse en otros procesos?

-El Gobierno dice que la prioridad es salir de la crisis, de acuerdo, pero somos una sociedad lo bastante fuerte como para acometer este proceso en conjunto. No hay país en el mundo que haya hecho tantos cambios y con tanto éxito en los últimos trenta años. La transición, el ingreso en la UE, la integración de la peseta en el euro... Lo que está claro es que esta transformación política y económica no puede hacerse solo desde la política y, en ningún caso, por la presión de los mercados.

-Una de las reformas que plantea apunta a una transferencia de recursos de los mayores a los jóvenes, como ya sucede en las familias.

-Sí, pero hay que hacerlo de manera más organizada e intensa. Mi generación, los que estamos en los sesenta, acumulamos un nivel de riqueza, en parte inmobiliaria, enorme. Se concentra la riqueza en una capa de la población junto a una decantación del gasto público ( pensiones, dependencia...) hacia los mayores. Parece una expresión exagerada, pero hay una expropiación del futuro de los jóvenes.

-Propone reformar la educación, el sistema productivo...

-En España casi no hay desempleo entre los trabajadores con formación secundaria, casi todo se concentra en los que tienen primaria y en los universitarios. Eso ya indica que hay un desequilibrio en la estructura productiva, fruto del castigo al que se ha sometido a la industria manufacturera.

-¿Qué propone?

-Hay que volver a hacer política industrial, y pensar la industria en un sentido amplio: Mercadona, Zara, Mango... también son industria. Y si lo de la política industrial a alguien le suena a viejo, a intervencionista, busquemos otro término. Detrás del buen hacer de las grandes corporaciones asiáticas o alemanas está una política industrial clara de sus gobiernos. El éxito de Google no se entiende sin la la inversión pública que en su momento se hizo en investigación...

-¿La mejora de la exportación, el regreso a España de industrias que en su momento deslocalizaron, se explica solo por la bajada de salarios?

-No, nuestra mejora viene de antes, es sólida. España es desde 2001 el país de la OCDE que mejor comportamiento relativo exportador está teniendo, incluso en los años en los que nuestros salarios crecían más que los de nuestros competitidores.

-También se nos decía que somos, o que no éramos, productivos.

-Es falso. Si miramos la productividad total de la economía española comparada con la alemana es cierto que es más baja, pero si la comparación se hace según el tamaño de la empresa, las grandes firmas españolas son más productivas... El problema es que tenemos un número desproporcionado de pequeñas y muy pequeñas empresas, y del tamaño depende la capacidad exportadora, el I+D, la rentabilidad, la estabilidad laboral...

-¿Cómo se favorece esa tendencia?

-La pregunta es, ¿por qué razón muchos empresarios pierden la ambición de crecer cuando lleguen a facturar seis millones? Pues porque todas las ayudas que existen para la empresa se pierden al alcanzar cierto tamaño, las probabilidades de tener una inspección fiscal crecen... Estamos contribuyendo al enanismo empresarial.

-¿Qué otras potencialidades tiene España?

-Si no nos fustigamos demasiado, podemos incluso decir que en España tampoco hemos invertido mal del todo en los años de la burbuja crediticia. Cierto que hicimos infraestructuras que no necesitábamos, también las empresas se modernizaron por encima de lo justificado por su nivel de beneficios... pero ese es un «stock» que ahí tenemos, no habrá que invertir en los próximos años. Es una productividad latente que ahora debe emerger.

-¿Cómo se posiciona el Círculo de Economía ante el «proceso» soberanista?

-Nuestra postura es clara, las cosas deben hacerse de forma legal y acordada. Y apartir de ahí, hablemos. Personalmente veo que en España hay un malestar social al que hay que responder con reformas que den esperanza a la gente. En Cataluña ese malestar alimenta a la vez el flujo de personas que creen que por separado les puede ir mejor. Quienes creen que esta ilusión es ficticia, irreal, peligrosa... tienen que exponer un proyecto alternativo para explicar que juntos nos puede ir mejor. Pero eso hay que explicarlo. Falta que España proponga un proyecto ilusionante. El independentismo es como un gas que se expande hasta el infinito. Si no encuentra un proyecto alternativo que lo contenga seguirá expandiéndose.