Bidones preparados con el compost para usarlos en una explotación de cítricos
Bidones preparados con el compost para usarlos en una explotación de cítricos - ABC
agricultura

El «abono a la carta» llega al olivar y a la huerta de Sevilla

Unas 40 hectáreas de la Sierra Sur están probando un nuevo compost

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Tras los buenos resultados obtenidos en el cultivo del plátano en Canarias, llega a la provincia de Sevilla Sefel (Sistema de Elaboración Ecológica Líquido), un nuevo abono que reconvierte los residuos contaminantes del sector agrario como el estiércol, los purines, el suero de leche o el alpechín de las almazaras en un compost sostenible que se adapta a las necesidades de cada tipo de suelo.

El producto se está usando de manera experimental en 40 hectáreas de olivar, frutal y hortícolas situadas en los municipios de Casariche, Herrera y Santaella, en la provincia de Sevilla, y la idea es extender su uso también a explotaciones hortofrutícolas de Huelva y Badajoz.

Tras el abono se encuentra el investigador y perito agrícola canario Ildefonso Acosta, quien viene trabajando desde hace 30 años con los departamentos que el CSIC tiene en la Universidad de La Laguna en Tenerife y en la Universidad de Murcia en un producto libre de iones, nitratos, nitritos y metales pesados, que nutre el suelo y ahorra gastos en fertilizantes y fitosanitarios. Esto «lo convierte en una magnífica opción para los agricultores, que además de estructurar la tierra mejorando las opciones para cultivar podrán ahorrar significativos costes en sus explotaciones», señala el autor.

Aplicación en la provincia

Sefel llega ahora a Sevilla de la mano de José Luis Robles, agricultor, ganadero y comerciante de productos ecológicos en la localidad de Herrera, quien se implicó en el proyecto en 2012 a raíz de su viaje a Las Palmas «cuando conocí el uso del producto en el cultivo del plátano y comprobé personalmente el ahorro que suponía para las explotaciones». Robles añade que «decidí sumarme a la iniciativa y probarla en la huerta sevillana y andaluza, por lo que el pasado mes de diciembre preparamos una hornada del producto que hemos puesto en práctica en cuatro fincas de Sevilla y Córdoba, las cuales suman un total de 73 hectáreas, con las que trabajamos desde hace un tiempo, y en otra explotación de 853 hectáreas de Huelva que se acaba de incorporar al proyecto».

Este trabajo conlleva, según este productor, «un gran beneficio para los acuíferos de las diferentes zonas donde estamos implantando este abono, así como para las producciones agrícolas por los nutrientes aportados por el compost producido con el sistema Sefel, sobre todo en aquellos cultivos que se basan en el manejo ecológico», apunta, además de resaltar que «el proyecto da un uso a los subproductos contaminantes del sector agrario».

El abono aún está en fase experimental en Sevilla, pues «es necesario comprobar que la fruta obtenida mediante el uso de este abono está libre de residuos, dado el uso de estiércoles y purines en su composición», aclara el autor. Por tanto, «se deben aún realizar análisis regulares, tanto en suelos como en producción, para asegurarnos que no hay presencia de bacterias como la Salmonella, el E. Coli o la Lysteria». No obstante, los resultados en Canarias «han sido negativos, aunque esto no nos va a hacer bajar la guardia en Andalucía», concluye.