Antonio Hernández Callejas, actual presidente de Ebro Food
Antonio Hernández Callejas, actual presidente de Ebro Food - j. j. úbeda
empresarios de éxito

Los Hernández: así se cultivan 850 millones de euros gracias al arroz

Esta familia sevillana de adopción ha construido la cuarta mayor fortuna de Andalucía, según la revista Forbes

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¿Cómo una familia de Soria acaba cultivando arroz en Sevilla? ¿Cómo acumulan una fortuna de 850 millones de euros? Los Hernández, sorianos, serios, discretos y trabajadores, hicieron hace 50 años el camino inverso a Antonio Machado. De los campos de Soria a la luz de Sevilla. «Es la tierra de Soria árida y fría/Por las colinas y las sierras calvas/verdes pradillos, cerros cenicientos», escribía el poeta andaluz. A la luz y el calor de las marismas del Guadalquivir los Hernández han cultivado la cuarta mayor fortuna de Andalucía, según la lista Forbes. Aquí está el cómo.

Forbes les atribuye la cuarta mayor fortuna de Andalucía: 850 millones de euros

En los años 60 cinco hermanos (y su padre) llegaron a los arrozales de Sevilla. No como otros muchos sorianos, hombres de campo que terminaban en Andalucía porque la Cañada Real Soriana acaba hasta la Sierra Norte. Ellos eran industriales y se plantaron en las marismas a la luz de una oportunidad de negocios. El Guadalquivir era cuna de arroceros y la situación entonces andaba turbia. A río revuelto, ganancia de los Hernández. Empezaron a comprar arroz. A pagar bien y a tiempo, situación novedosa para la época y la zona. Así se labraron la fama que aún tienen en el campo: gente concienzuda, meticulosa y muy trabajadora. La empresa, lo primero.

Los Hernández crearon Herbas en Andalucía para gestionar su actividad en el sur. Pero no era su primer acercamiento al sector. Ya tuvieron antes un molino arrocero en Calahorra. Aquel negocio que les falló en el norte, les saldría luego redondo en Sevilla. Tardaron poco en ser la primera empresa de las marismas. Nunca un cheque suyo era devuelto: «Llegaron con dinero y empleo por delante», cuenta quien los trató entonces. Todo el mundo coincide en que compraban bien, pagaban mejor y siempre a tiempo.

Con un molino en Sevilla, comprando casi todo lo que se producía en la zona, el siguiente paso era obvio: cultivar. Se hicieron con hasta 15.000 hectáreas de campo, parte de la cual explotan como arrozal. Otras zonas las dedican a la ganadería o la acuicultura.

Sorianos muy sevillanos

Aunque sorianos de origen, los arroceros Hernández son lo más andaluz que se despacha. Hasta ganadería de toros bravos tienen: Félix, el fundador de la saga compró el 1981 a José Luis Martín Berrocal (padre de la diseñadora Vicky Martín Berrocal) el hierro que primero se llamó «Félix Hernández» y luego, «Herederos de Félix Herández». Divisa grana y oro, el colmo de lo torero.

Toros, campo y mucho dinero pueden dar como resultado una exposición mediática continua. Pues no. Los Hernández son discretos al extremo. Los pocos datos que trascienden de ellos tienen relación con sus empresas. Nunca han dado un escándalo ni llenado titulares más allá de la sección de Economía. Lo más público que se sabe de la saga es que un colegio de Sevilla lleva el nombre del fundador de la empresa: el Félix Hernández Barrera, de Isla Mayor.

Presente y futuro

La historia de la cuarta fortuna de Andalucía dio un salto enorme con los movimientos empresariales de la familia. Aliados con los March y los Del Pino, son parte de una de las empresas agroalimentarias más grandes del mundo: Ebro Food. En concreto, los Hernández controlan el 15,721% de la compañía a través de su sociedad Instituto Hispánico del Arroz. Y tienen tres asientos en su consejo de administración: el presidente (Antonio Hernández Callejas) y dos consejeros (Félix Hernández Callejas y María Blanca Hernández Rodríguez).

Hasta ahí han llegado después de vender a finales de los 80 el 60% de la compañía a Azucarera Ebro. Después vino su integración en el grupo Ebro, que primero fue Ebro-Puleva y hoy es Ebro Food. Al final, la tarea de esta familia sigue siendo esencialmente la misma que la de hace 50 años: venden arroz. Y lo siguen haciendo con Sevilla como base de operaciones. La diferencia (además de los 850 millones de euros que les atribuyen), es que su negocio ahora está lo mismo en las marismas del Guadalquivir que en Brasil o Italia.