Cultivo del árbol moringa
Cultivo del árbol moringa - abc
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El campo andaluz cultiva la moringa que demanda Europa

Agricultores de Sevilla, Málaga, Granada y Almería se inician en el cultivo de la moringa, una planta originaria de la India con un futuro muy prometedor en la industria dietética

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En la búsqueda de nuevos cultivos que supongan una alternativa más rentable que las producciones tradicionales del campo andaluz, una veintena de agricultores en distintas provincias de Andalucía se han aventurado a cultivar moringa, un árbol originario de la India que destaca por su versatilidad, ya que tanto la corteza, como las hojas, las vainas, las flores, las semillas y las raíces son comestibles.

El presidente de la Asociación de Productores de Moringa, José Manuel Vecilla, afirma que «Andalucía, especialmente la frontera entre las provincias de Sevilla y Málaga y el campo almeriense, posee condiciones idóneas para el cultivo de la moringa, una planta de hoja perenne con hasta 92 nutrientes y con numerosas propiedades medicinales, lo que ha disparado su demanda en Europa y, consecuentemente, el interés por este cultivo en la comunidad, donde cada vez está siendo más conocido».

Vecilla es además el propietario de la empresa Moringa S.L., la firma encargada de suministrar las plantas de este árbol a los agricultores que quieran sumarse a la iniciativa. «Actualmente tenemos firmados contratos con unos veinte agricultores andaluces, aunque tenemos en lista de espera una treintena de productores interesados en la moringa, debido a la facilidad de su manejo y a su alta rentabilidad», señala el empresario.

Inversión necesaria

Para sumarse a este proyecto, los agricultores deben realizar una inversión aproximada de 5.000 euros para la compra de plantas y asumir aparte los costes de preparación del terreno con masa orgánica, como humus o estiércol. La siembra se realiza entre los meses de abril y mayo, y debido al rápido crecimiento de la planta (hasta cuatro centímetros diarios), es necesario podarla cada 45 días, por lo los agricultores recogen hasta cinco cosechas al cabo del año.

El rendimiento medio del cultivo ronda los 10.000 kilos de hoja de moringa al año, y el precio en origen está en ocho euros/kilo en producción ecológica. «Se trata de una planta que tiene una duración mínima de diez años, con la ventaja adicional de que a partir del segundo año el árbol produce excedente de semillas, por lo que desde la empresa Moringa S.L. asumimos el compromiso de comprar al agricultor no sólo la hoja de su cosecha, sino también la producción de semillas sobrante, duplicando así la vía de ingresos de los productores», explica el propietario.

La moringa presenta un alto contenido de proteínas, vitaminas, minerales y una cantidad excepcional de antioxidantes que le confieren cualidades sobresalientes en la nutrición y en la salud humana, pues ayuda a regular los niveles de glucosa en sangre. Además, también se emplea como alimento para animales. La producción andaluza se vende casi por completo a Europa, especialmente a Alemania, aunque «cada vez tenemos más clientes en el mercado nacional», apunta Vecilla.

La empresa procesa las hojas de moringa cultivadas en Andalucía para la elaboración de infusiones y de cápsulas, además de usar el aceite de las semillas en distintos productos cosméticos. Como novedad, la empresa acaba de lanzar al mercado la primera cerveza artesanal elaborada con moringa ecológica.