Donald Trump y su gobierno han calificado a China de «manipulador de divisas»
Donald Trump y su gobierno han calificado a China de «manipulador de divisas» - REUTERS

Abaratar la moneda para vender más: las claves de la «temida» y muy conocida «guerra de divisas»

En los mercados se empieza a temer la posibilidad de una competición por devaluar las diferentes divisas después de la depreciación del yuan tolerada por China

MadridActualizado:

De la «guerra comercial» a la de divisas. El paso dado por China esta semana, de dejar caer su divisa, el yuan, hasta agujerear la barrera psicológica del dólar a siete yuanes situándose en mínimos de 2008, conduce las tensiones comerciales entre ambas potencias hacia una nueva fase. En los mercados y, entre los analistas, se empieza a temer la posibilidad de una «guerra de divisas» que pudiera tener alcance global. Tampoco ayuda que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su gobierno calificaran a China de «manipulador de divisas». Pero, ¿qué queremos decir cuando hablamos de una «guerra de divisas?

¿Qué es una «guerra de divisas»?

Una «guerra de divisas» o de «devaluaciones competitivas» consiste en una disputa entre países que tratan de depreciar o devaluar su divisa con el objetivo de ser más competitivas en el exterior, al abaratar los productos que vende en el exterior. Por contra, las importaciones se encarecen. «Ello debe ayudar al crecimiento económico y la reducción del desempleo», comenta el consultor de AFI (Analistas Financieros Internacionales) Salvador Jiménez quien advierte que en esta competición puede haber unas economías beneficiadas y otras que no.

En el caso de las tensiones actuales entre Estados Unidos y China, el profesor del Master en Bolsa y Mercados Financieros del IEB (Instituto de Estudios Bursátiles) Alberto Blanco ha apuntado que quienes más van a sufrir con estas maniobras entorno al yuan son «los competidores exportadores como la India o Vietnam, porque ahora los chinos venderán más barato y ellos tendrán que hacer lo mismo o devaluar». Al respecto, para este experto, China podría ver encarecidas sus importaciones de materias primas denominadas en dólares «aunque ellos sabrán si es más importante lo que van a ganar con las exportaciones». En cualquier caso, para el profesor del IEB, «parece» que el único vencedor a corto plazo es China que ven un problema cuando el crecimiento del PIB se coloca por debajo del 6%.

¿Qué consecuencias puede tener?

Sobre las consecuencias de una proliferación de «devaluaciones competitivas», es decir, de más movimientos ventajosos alrededor del valor de las divisas Salvador Jiménez (AFI) apunta hacia la animadversión de los mercados financieros y la economía real por la inseguridad. «La incertidumbre puede llevar a los agentes económicos a posponer sus planes de gasto e inversión, y ello podría acercar la recesión en el tiempo», concluye Jiménez quien cree que no haría sino ahondar en el parón de la actividad económica.

Para Blanco, la evolución de las actuales tensiones comerciales entre las dos potencias hacia una «guerra de divisas», conllevaría a una continua espiral en la que una economía exportadora como Alemania - «el motor de Europa», insisten este analista- no tendría capacidad para devaluar el euro y se enfrentaría a «un serio problema para competir con China en el segmento de las exportaciones masivas», apunta este experto.

¿Consecuencias? El daño que sufran los alemanes impactará de alguna forma a nuestras economías. En cualquier caso, si continúa el yen depreciándose, «los exportadores que quieran vender a China van a pasarlo mal», predice este experto quien cree que las empresas españolas que quieran vender en el mercado chino tendrán que renunciar a los márgenes o bajar los precios si quieren seguir siendo competitivos.

En cambio, aquellos que importen productos de China tendrán una moneda más fuerte con la que «poder comprar más barato, al mismo precio o engordando sus márgenes». Es dcir, quizás, los próximos móviles de Huawei o Xiaomi salgan más baratos si los importadores deciden repercutir esta circunstancia sobre el valor de estos productos.

España, asidua a las devaluaciones en Democracia

La devaluación es un arma común entre los diferentes países y se ha utilizado en numerosas ocasiones desde que se comenzó a configurar el moderno sistema monetario, al menos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Blanco (IEB) menciona el ejemplo de las tensiones comerciales entre Japón y Estados Unidos en los años 80 e inicios de los 90. «Trump tiene elecciones en un año y Estados Unidos ya sufrió una guerra de divisas contra un competidor exportador como Japón», ha recordado este analista quien cree que Trump intenta ahora reelegirse «resucitando» la América profunda y colocando a China en el rol que jugaron los japoneses aquellos años.

Incluso España se convirtió en un asiduo a este recurso durante los primeros años de régimen democrático, antes de la aparición del euro en 1999 con el objetivo de reactivar la economía. Por ejemplo, durante la crisis de 1993 se devaluó la peseta en dos ocasiones aunque el país se mantuvo dentro del entonces sistema Monetario Europeo (SME) en determinadas bandas de flotación. En aquel año estas se incrementaron del 3% al 15%.