Santander, BBVA, Caixabank, Popular y Sabadell son las «Big Six» del sector
Santander, BBVA, Caixabank, Popular y Sabadell son las «Big Six» del sector - MAYA BALANYA

Abierta oficialmente la temporada de bodas y banquetes para... ¿la banca?

Tomando como referencia 2008, el fatídico año en el que estalló la dichosa crisis, el rendimiento de la actividad financiera ha pasado del 20% al 6,5%

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El negocio bancario tradicional está muerto. Y no lo digo yo, es que lo dice... ¡hasta la mona Chita! (¡faltaría más, ya es un personaje más que ocasional de mis reflexiones, "Con permiso", claro). Porque las cifras, ¡ay las cifras! siempre están ahí para constatar cualquier vaticinio con el nivel de contundencia que sea. Tomando como referencia 2008, el fatídico año en el que estalló la dichosa crisis, el rendimiento de la actividad financiera ha pasado del 20% al 6,5%. ¡Total casi "ná"! La morosidad sigue ahí, se recorta, sí, pero persiste. De hecho, la media se reduce –en la actualidad, se sitúa en el 11,4%– pero no retrocede con la misma velocidad que se ha desplomado el nivel de crédito. En los últimos siete años, el sistema bancario español ha dejado de inyectar 600.000 millones a la economía productiva. Datos de expertos del sector. Vamos, de los propios bancos. Además, en el último trienio, las entidades han aprovechado la situación de la deuda pública, con la que han hecho negocio, pero de ahí ya "más" no se puede sacar: los vencimientos cortos rinden poco y los largos plazos suponen demasiado riesgo. ¿Está o no está "caput" el negocio de la banca tradicional en España?

Pero hay más. Me refiero a otros factores que influyen... aunque no estrictamente bancarios. Más, digamos, prosaicos. La proliferación de las nuevas tecnologías está poniendo en solfa la amplia red de sucursales con la que aún cuenta nuestro sector (todos saben que más de 1.500-2.000 oficinas por entidad repartidas por toda la geografía española es una auténtica barbaridad, por los fuertes costes que conlleva mantenerlas, claro, y la consiguiente baja rentabilidad). Y, mientras tanto, los reguladores –tanto en Europa, esto es, el Banco Central dirigido por Mario Draghi, como en España, la institución presidida por Luis María Linde– insisten: hay que optimizar, "sí o sí", costes y maximizar ingresos, algo que sólo se puede contraatacar a estas alturas, y ya mismo, con operaciones de concentración. Pues ya que estamos en pleno mayo y nos aventuramos en breve a estrenar junio, meses ambos de bodas y banquetes, ¡queda abierta la temporada "idem" para la banca! O... ¿aún no?

Empezar, empezar, ya saben, todos han empezados a "hablarse". Recuerden aquello tan repetido y manido por nuestros banqueros, o, al final, por cada uno de los que se quieran eregir en portavoces de "toooooooooooodas" las entidades financieras españolas: "todos hablamos con todos"... Sí, de acuerdo, pero unos más que otros. O unos más con algunos que con otros. Por aquello de la "afinidad", por no llamarlo "con las mejores sinergias". Compatibles, en definitiva. O en pro del negocio y sus ratios, o en pro de su cultura.

¿Qué es lo que parece que sí está claro? Que la primera fase del proceso que abre el periodo de las próximas fusiones bancarias en España –en "stand by" por el dichoso "impasse" político que vive este país desde el pasado 20 de diciembre– estará dedicada a que las "Big Five" del sector, con permiso de Bankia, claro (que tiene que seguir su firme línea de cumplimiento de obligaciones europeas, el famoso "MoU", sino serían ya las "Big Six") –Santander, BBVA, Caixabank, Popular y Sabadell– "engullan" a los "Siete enanitos" –los bancos nacidos de las desaparecidas y fusionadas excajas de ahorros: Unicaja, Ibercaja, Liberbank, Abanca, Kutxabank, BMN y Cajamar–. Es también casi de obligado cumplimiento. No hay capital que las sostenga. Ni público, ni propio, ni ajeno (por aquello de que tenían que haber acudido ya a los mercados a lograrlo, saliendo a Bolsa, pero la dichosa espera con un Gobierno aún en funciones... ¡todo lo llena de incertidumbre!). Y la regulación... lejos de decrecer o ser más flexible, seguirá "ahogando" entidades... Más capital y más provisiones, fijo. Así que, lo dicho, no queda otra. El tema es cuándo empezará esa primera fase. Predispuesta, parece Unicaja. Escuchar, Liberbank también está en ello, pero Ibercaja... pues no quiere ni oír hablar del tema... ¿Y la vasca? Buf, ese es otro cantar. Un berenjenal político que ya veremos cómo acaba. Pero todas ellas cuajarían con las cinco grandes. ¿Quién con quién? Veremos. A la fuerza ahorcan.