Varios aviones de EasyJet en un aeropuerto
Varios aviones de EasyJet en un aeropuerto - EFE

Las aerolíneas duplican sus ingresos por extras en cinco años

Cada pasajero gasta una media de 20 euros en servicios complementarios

MadridActualizado:

Los vaivenes del precio del petróleo y la dura competencia están empujando a las aerolíneas a buscar ingresos más allá del transporte de viajeros. Las prácticas habituales, como el cobro de la facturación del equipaje o de la elección del asiento, se están combinando con otras más novedosas, como es el caso del ingreso de comisiones obtenidas por reservas hoteleras.

Como resultado, según un estudio de la consultora CarTrawler e IdeaWorksCompany, los denominados servicios complementarios aportarán ingresos por valor de 92.900 millones de dólares (cerca de 82.000 millones de euros) al sector este año. Casi el 11% de su facturación. Cada pasajero pagará, de media, unos 20 euros por este tipo de servicios.

Los servicios complementarios acumulan varios años al alza. En comparación con 2017, han crecido un 13%. Desde 2013, cuando suponían 42.600 millones de dólares, se han duplicado. Y si se atiende a la evolución de los últimos ocho años, el incremento es del 312%. Si bien fueron las aerolíneas de bajo coste las que desarrollaron este tipo de prácticas, las tradicionales hacen cada vez más uso de ellas. Según el estudio de CarTrawler, este grupo (en el que se incluye Iberia) será el que más contribuirá al crecimiento de los servicios complementarios este año debido a su mayor volumen de negocio, con unos ingresos de 32.379 millones de euros. Si a esta cifra se le suma la facturación de las aerolíneas basadas en Estados Unidos, los ingresos de las compañías aéreas tradicionales se elevan por encima de los 56.000 millones de euros.

El 60% de los ingresos adicionales de las «low cost» procede de la facturación de equipaje

«La flexibilidad de los servicios complementarios permite a cualquier aerolínea generar ingresos a partir de opciones a la carta, viajes minoristas basados en comisiones, programas para clientes frecuentes y paquetes de tarifas. Muchas de las más grandes aerolíneas en el mundo están adoptando la práctica de los ingresos complementarios», destaca el informe elaborado por CarTrawler.

En el caso de las empresas de bajo coste, la aportación de estos extras es menor; ronda los 25.000 millones de euros. Pese a ello, se han convertido en un pilar esencial de sus cuentas. Para algunas, como la estadounidense Spirit, estos servicios adicionales suponen alrededor del 50% de sus ingresos. Respecto al interés en estos servicios, el recargo por facturar equipaje sigue siendo el más rentable dentro de las empresas de bajo coste. Este aporta el 60% de los ingresos adicionales, muy por delante de otros complementos como pueden ser los relacionados con los servicios a la carta (15%) y la asignación de asientos (12%).

Teniendo en cuenta estos datos, no es de extrañar que compañías como Ryanair y Wizzair hayan puesto en marcha este mismo año una política de equipaje más restrictiva. Unas medidas que no han pasado inadvertidas al Ministerio de Fomento, que ha preguntado a Bruselas sobre la legalidad de las mismas.

Un estudio apunta que estos servicios aportarán al sector unos 82.000 millones en ingresos este año

La previsión a corto plazo es que el peso de estos complementos en la industria siga aumentando. Algunos expertos del sector, de hecho, ya han vaticinado que los ingresos generados por pagos adicionales superarán en no mucho tiempo los derivados de los propios billetes. No solo en las «low cost» sino en todo el sector.

¿Será esto posible? Todavía es pronto para determinarlo. Lo que es innegable es que el abaratamiento de los billetes de avión, motivado a su vez por la creciente competencia de un sector en el que las compañías de bajo coste también ofrecen ya vuelos de largo radio, está impulsando nuevos servicios. A ello se une el interés que están mostrando determinadas aerolíneas por ampliar su modelo de negocio.

Caso Ryanair

El caso de Ryanair es paradigmático. La compañía irlandesa, líder en el tráfico aéreo de España desde hace varios años, ha señalado en varias ocasiones que tiene la intención de convertirse en el «Amazon» de los viajes. Es por ello que en 2016 puso en marcha Ryanair Rooms, una iniciativa que permite a sus pasajeros reservar una habitación de hotel a través de su página web.

La experiencia todavía arroja serias dudas a la empresa, pero aun así Ryanair ha seguido potenciando su diversificación tras ella. Hace un año anunció que vendería entradas para musicales, obras de teatro y otros espectáculos en su portal web. Y hace escasas semanas la «low cost» sumó a este particular catálogo entradas para La Liga española y, también, la Ligue 1 francesa.