A finales de 2017, las entidades españolas tenían 94.175 millones de euros en créditos dudosos
A finales de 2017, las entidades españolas tenían 94.175 millones de euros en créditos dudosos - fotolia

La banca española reduce sus activos tóxicos un 46% en cuatro años

Según un informe de Funcas, preocupa el impacto que pueda tener en los precios inmobiliarios la venta del gran número de inmuebles adquiridos por los fondos a finales de 2017

MADRIDActualizado:

Los bancos españoles han reducido sus activos problemáticos un 46% desde 2013 y, según los planes estratégicos del sector y las carteras que ya están disponibles, el mercado volverá a ser muy activo en 2018. Así lo prevé uno de los artículos incluido en el último número de Cuadernos de Información Económica, publicación editada por Funcas.

Para el economista José García Montalvo, las ventas de paquetes de créditos dudosos (NPLs) y activos adjudicados (REO) en 2017 por parte de la banca española (que alcanzaron casi el 50% del total en Europa) y el reajuste de la valoración de los activos problemáticos del Banco Popular tras su venta a Santander, han tenido un papel significativo en esta disminución. A finales de 2017, las entidades tenían 94.175 millones de euros en créditos dudosos -92.468 millones en febrero pasado- y 58.000 millones en activos adjudicados. En total, tenían activos problemáticos por 152.000 millones, frenten a los 280.000 millones en diciembre de 2013.

La entrada en vigor de la nueva normativa contable y los nuevos requerimientos de cobertura para los activos improductivos de la banca son un incentivo para reducir el peso de los activos problemáticos. Sin embargo, preocupa el impacto que puede tener sobre los precios inmobiliarios la salida al mercado de gran número de inmuebles, adquiridos por los fondos a finales de 2017, lo que podría reducir las expectativas de rentabilidad de los potenciales compradores o no satisfacer a los vendedores. La mejora de las previsiones económicas, por el contrario, favorecería las ventas de préstamos dudosos.

El sector financiero y la calidad de sus activos también centra el artículo de Ángel Berges, Alfonso Pelayo y Fernando Rojas, que se detienen en la relevancia que distintas variables tienen sobre la valoración bursátil de los bancos. Entre los principales sistemas bancarios europeos, la banca española es la que se encuentra mejor valorada, “sin duda alguna capitalizando los mayores esfuerzos realizados, tanto para sanear activos como sobre todo para reajustar capacidad, lo que la ha situado en una posición favorable en eficiencia y rentabilidad frente a sus comparables europeos”, argumentan.

El artículo de Santiago Carbó y Francisco Rodríguez muestra los fundamentos económicos y la evolución reciente de los criptoactivos, expone el debate sobre su volatilidad y la idoneidad de los sistemas para determinar su valor fundamental y resalta el papel determinante de los bancos centrales y los supervisores en el futuro inmediato. Los autores detallan que estos últimos serán clave tanto por sus funciones de vigilancia y control como por la posibilidad de que desarrollen sus propias monedas digitales y creen una alternativa digital al efectivo, con menores costes del sistema de pagos y fraude fiscal.

Innovación tecnológica y sistema financiero también ocupa el trabajo de Rodrigo García de la Cruz. En un entorno regulatorio cada vez más exigente para las entidades financieras y ante la irrupción de las Fintech, es necesario buscar soluciones que promuevan una competencia efectiva con las debidas salvaguardas y garantías. De este modo ha surgido el término sandbox ( caja de arena), uno de los más utilizados en los entornos fintech y de banca digital, ya que posiblemente supone una de las mejores soluciones para permitir que la innovación financiera se acelere a la vez que se controlan sus riesgos evitando que afecten al consumidor final.