Comac efectuó en diciembre el tercer vuelo de prueba del C919 y tiene el objetivo de empezar sus primeras entregas en 2021
Comac efectuó en diciembre el tercer vuelo de prueba del C919 y tiene el objetivo de empezar sus primeras entregas en 2021 - EFE

China también quiere el cielo con el C919, su avión «low cost» de pasajeros

Con capacidad para 168 pasajeros y 5.555 kilómetros, costará la mitad que sus rivales de Airbus y Boeing

CORRESPONSAL EN PEKÍNActualizado:

Cuando, en marzo, se estrelló en Etiopía un Boeing 737 Max 8, el mismo modelo siniestrado en Indonesia en octubre, China fue el primer país en dejar en tierra dichos aparatos hasta aclarar las causas del accidente. Además de por el celo que el autoritario régimen de Pekín presta a un asunto tan sensible como la seguridad en el transporte, en su decisión se aprecian también algunas razones empresariales.

China ha desarrollado su propio avión medio de pasajeros, el C919, para competir con Boeing y Airbus y romper así el duopolio con el que Estados Unidos y Europa controlan la aviación mundial. Construido por la Corporación Aérea Comercial de China (Comac), en la que participan empresas estatales y privadas, este aparato tiene capacidad para transportar entre 156 y 168 pasajeros y puede volar sin repostar entre 4.075 y 5.555 kilómetros según sus versiones. Costando unos 50 millones de dólares (45 millones de euros), pretende hacerle la competencia al Airbus 320 y al Boeing 737, que valen el doble. Con dos motores y un solo pasillo central, el C919 mide 38,9 metros de largo, 11,95 de alto y 35,8 de una ala a la otra. Capaz de alcanzar una velocidad de Match 0,785 a 12.000 metros de altura, podrá llevar una carga de 20,5 toneladas y es el máximo exponente de la ambición china por entrar en el mercado aéreo internacional, un negocio en auge.

Creciente clase media

Gracias al crecimiento económico de China y otros países superpoblados de Asia, donde hay una cada vez más numerosa clase media ansiosa por viajar, los expertos en aviación calculan que el mercado aéreo internacional generará unos dos billones de euros durante las dos próximas décadas. Solo China necesitará 6.300 nuevos aviones en los próximos veinte años debido a su crecimiento económico y a la proliferación de su clase media, cada vez más propensa a viajar. De ellos, la mayoría serán aparatos de tamaño medio como el C919, que ya suponen más de la mitad de la flota aérea mundial.

A partir de 2020, China superará a EE.UU. como el mayor mercado áereo

A partir del próximo año, cuando se calcula que superará a Estados Unidos como el mayor mercado aéreo del mundo, China tendrá 4.500 aviones, 260 aeropuertos y 720 millones de pasajeros. Para que esta gigantesca tarta no se la repartan solo Boeing y Airbus, Comac efectuó el pasado mes de diciembre el tercer vuelo de prueba del C919 y tiene el objetivo de empezar sus primeras entregas en 2021. Aunque la compañía no ha desvelado quiénes son sus clientes, los datos de la consultora Frost & Sullivan muestran que tiene ya casi mil compromisos, según informa la BBC.

La mayoría son de las grandes aerolíneas estatales, Air China, China Southern y China Eastern, y de bancos y empresas de «leasing». Pero su plan es entrar en los mercados emergentes de Asia, África y Latinoamérica, donde Pekín está invirtiendo un billón de euros con su Nueva Ruta de la Seda para mejorar sus infraestructuras y potenciar el comercio. Como los certificados de seguridad de EE.UU. y Europa parecen todavía lejanos para el C919, estos son los nichos de mercado a los que aspira China.

Junto al C919, Comac ha desarrollado otro avión para vuelos domésticos con capacidad para 90 pasajeros, el ARJ21, y quiere construir junto a Rusia un aparato de grandes dimensiones para competir con el Airbus A380 y el Boeing 747. En su imparable ascenso, China potencia la tecnología y, tras dotarse de sus propios trenes de alta velocidad, también quiere el cielo.

Demasiado «extranjero»

Los medios chinos se enorgullecen de presentar al C919 como el primer avión de tecnología nacional, pero la mayoría de sus sistemas y componentes son de proveedores extranjeros. Solo el fuselaje, la cola, las alas y la cubierta del radar son chinas. Los motores han sido suministrados por CFM International, una alianza entre la estadounidense General Electric (GE) y una división de la francesa Safran, mientras que Honeywell se ha encargado del sistema eléctrico, Parker Aerospace del control del vuelo y Liebherr del tren de aterrizaje. Concebido en 2008, estaba previsto que se empezara a probar en 2014, pero distintos problemas tecnológicos retrasaron su primer vuelo oficial hasta 2017. Cuando empiecen sus primeras entregas en 2021, Comac aspira a vender 2.000 aparatos en 20 años. Rebajando los precios a la mitad, su objetivo no es solo China, con las compras de las aerolíneas estatales aseguradas, sino los países emergentes.